Las cajas pagan sus devaneos en la costa con peculiares inmobiliarias europeas

El ‘boom’ del ladrillo atrajo hacia España a inmobiliarias de distinto pelaje de toda Europa, que vieron en la costa española un filón donde sacar cuantiosos beneficios con la venta de viviendas de lujo. Las cajas de ahorros financiaron las promociones de estas empresas casi sin dudar, lo que ha dejado ahora, después de tres años de crisis, un lastre en los balances de las entidades al que es imposible dar salida.

El paradigma, una vez más, es la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), incapaz de vender una de sus joyas inmobiliarias, el palacio Can Puig, que data del siglo XV y fue morada de las principales familias aristocráticas de Islas Baleares. Este palacio fue adquirido en un primer momento por la inmobiliaria belga Verlinden, especializada en rehabilitar edificios, que lo reconvirtió para albergar seis viviendas que salieron a la venta en 2007.

Antes de eso, en 2005 Verlinden traspasó por 19 millones de euros a Redevco dos locales dentro de Can Puig destinados a tiendas de artículos de lujo. Redevco, de origen holandés, pertenece al grupo suizo Cofra Holding, que además de promoción inmobiliaria, tiene divisiones de comercio, servicios financieros y energías renovables.

Sin embargo, tras la crisis, el palacio ha pasado a engrosar la cartera inmobiliaria de la CAM, y la entidad, intervenida por el Banco de España a finales de julio, es incapaz ahora de encontrar un comprador. La caja lo sacó a subasta a principios de julio, e inicialmente estaba previsto que se adjudicase el 1 de septiembre. Sin embargo, aún lo oferta en su portal inmobiliario, Mediterranean, a un precio de 9,38 millones de euros, que se encuentran muy por debajo de los 11,15 millones que esperaba obtener hace tres meses.

Can Puig es un edificio emblemático de las Islas Baleares, morada de las principales familias aristocráticas de la región. En palabras de la propia CAM, conserva “la esencia y el eco de todo el esplendor de la aristocracia en sus más de 2.500 m²”. Localizado en pleno corazón de Palma, se caracteriza por sus techos artesanales, galerías, ventanas y sus chimeneas imperiales. Parcialmente rehabilitado, durante los últimos años se concibió para albergar seis viviendas, algunas tipo duplex de lujo de entre 300 m² y 700 m².

El palacio está situado a pocos minutos de la playa y rodeado de todo tipo de servicios comerciales, ocio, restauración, etc. El edificio fue rehabilitado en 2007, cuando la inmobiliaria belga Verlinden puso en venta las nuevas viviendas.