Castellano y Feijóo buscan en México inversores que salven a la caja gallega del Banco de España

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de NCG Bank, José María Castellano, hacen las Américas para buscar inversores que interesados en entrar en la entidad resultante de la fusión de las dos cajas gallegas, que antes del 30 de septiembre será nacionalizada por el Banco de España.

El próximo viernes 23, tanto Castellano como Feijóo participarán en México en un encuentro empresarial con la Unión de Empresarios Gallegos (Umegal), para tantear de nuevo a los inversores. Según apunta la prensa local gallega, el principal objetivo es despertar el interés de la familia Vázquez Raña, que controla el grupo empresarial Ángeles.

Antes del 30 de septiembre el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) inyectará en la entidad gallega unos 2.500 millones de euros de capital, con lo que el Banco de España pasará a controlar un 85% del banco, por el 15% que mantendrá Novacaixagalicia, fruto de la fusión de Caixanova y Caixa Galicia. No obstante, según el acuerdo alcanzado por Castellano con el supervisor, antes de fin de año el FROB venderá parte de su participación a los inversores privados que ya se han interesado en el proyecto, pero que no querían entrar en él hasta conocer la valoración oficial de la entidad.

De los 12 fondos internacional que realizaron una ‘due dilligence’ a Novacaixagalicia, al menos cinco de ellos presentaron una oferta para invertir en la entidad. No ha habido tanta suerte hasta el momento con las grandes fortunas gallegas, a pesar de los esfuerzos de Castellano, que también realizó durante agosto una gira por América latina para entrevistarse con grandes figuras de la emigración gallega.

Más cercanos, el mercado ha especulado con inversiones de Amancio Ortega, que coincidió durante muchos años con Castellano en Inditex, o Manuel Jove, pero está descartado que inviertan en la primera fase del proceso, que se cerrará el 30 de septiembre.

La fusión de Caixanova y Caixa Galicia fue un proyecto personal de Feijóo, que temía que la reestructuración del sector financiero dejase a ambas entidades en manos de otros grupos más grandes, y perdiesen así su ‘galleguidad’. La operación contó con las reticencias tanto del Banco de España, como de las propias entidades, ya que se producía un amplio solapamiento de redes, pero finalmente salió adelante in extremis.