El lastre de la cartera industrial complica aún más la subasta de la CAM

El Banco de España se está enfrentando a más dificultades de las previstas para encontrar un comprador a la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). No sólo las abultadas pérdidas en el negocio financiero echan para atrás a los posibles interesados, sino que la entidad acumula un pesado lastre en su cartera de participadas, de muy difícil venta, y parcela en la que ya registró números rojos el año pasado.

De acuerdo con los datos enviados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), un 60% de las 114 compañías en las que la entidad tiene algún tipo de participación cerraron el último ejercicio con pérdidas. En concreto, el mayor agujero lo causó Tenedora de Inversiones y Participaciones SL, una firma especializada en la tenencia de acciones de compañías del sector inmobiliario que en 2010 arrojó un balance negativo de más de 88 millones de euros.

Más de 11 millones perdió también Inversiones Hoteleras La Jaquita, de la que CAM posee un 45%. Las empresas vinculadas al ladrillo acaparan casi 40 de las 67 sociedades de su cartera que cerraron el año 2010 con pérdidas, una muestra más de la cuestionable política que llevaron a cabo los administradores de la entidad en los últimos años.

Mención aparte merece el 24,23% que la CAM controla de Terra Mítica. La participación en el parque temático de Benidorm ha provocado, según algunos observadores del mercado, un agujero de unos 400 millones de euros en la caja, y la inversión tiene muy pocos visos de poder recuperarse.

No obstante, no todas las inversiones han resultado ruinosas. La CAM tiene una abultada cartera industrial con predominancia del sector turístico, y que podría protagonizar futuras desinversiones. La CAM controla el 6% de Sol Meliá, además de un 12,86% de Transmediterránea. La CAM controla además el 5,34% de Natra; 50% de Ribera Salud y del fondo de capital riesgo CPE CV; el 20% de EBN Banco; el 20% de Inversiones Ahorro 2000; el 15% de Inversis; el 40% del buscador Altavista; el 24,17% de la inmobiliaria Hansa Urbana; y el 8,90% de la compañía de zumos García Carrión. Otras participaciones menos relevantes son las del 15% en el Grupo Subus, los autobuses urbanos de Alicante; y el 13,33% de Liquidambar, una empresa de arquitectura.

La subasta de la CAM se está retrasando más de lo que le habría gustado al Banco de España, aunque está previsto que el día 26 se produzca una primera criba de interesados. Es tal su desesperación, que a diferencia de los casos de CCM y CajaSur, ofrece ya de primeras un esquema de protección de activos que estará en vigor durante 10 años.

En concreto, el documento que circula por el sector establece que el FROB se hará cargo del 80 % de las pérdidas que genere la actual cartera crediticia de la CAM hasta un importe de 2.500 millones de euros. Si llegada a esa cifra los números rojos siguieran creciendo, entonces el fondo público aumentaría su cobertura al 90 % en el tramo que excediera esa cantidad, sin ningún límite fijado de antemano.

Con una morosidad del 19% y unas pérdidas de 1.136 millones hasta junio, el agujero de la CAM, que se cubrirá en parte a cargo del erario público, abre la posibilidad a que el Banco de España acabe llevando a los tribunales a los anteriores gestores de la entidad alicantina. Desde que se inició la crisis, tres cajas de ahorros han sido intervenidas por el supervisor, (CCM, CajaSur y CAM), aunque ningún gestor ha sido condenado por su labor al frente de las entidades por el momento. Por ahora, lo más cercano es la multa impuesta a Juan Pedro Hernández Moltó. El expresidente de CCM fue multado por el Banco de España con 150.000 euros y una inhabilitación durante cinco años, multa que ratificó hace tres meses el Ministerio de Economía.