Las cajas españolas funcionan con respiración asistida

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El cierre del mercado interbancario provocado por la nueva tormenta de Grecia ha dejado al sector financiero español, y especialmente a las cajas de ahorros, con respiración asistida. Las entidades, sin posibilidades de emitir y penalizadas por la Ley Salgado en los depósitos a la clientela, depende cada vez más de la barra libre de liquidez del Banco Central Europeo (BCE).

Las entidades financieras que operan en España pidieron al Banco Central Europeo (BCE) un total de 69.918 millones de euros en agosto, un 34,3% más que en el mes de julio. Esta apelación de la banca española al BCE es la más elevada de lo que va de 2011, un periodo en el que los problemas de financiación de bancos y cajas, por la desconfianza que la economía española genera en los mercados y los problemas de los países periféricos del euro, han ido en aumento.

Sin embargo, las peticiones de crédito no llegan todavía a los 109.793 millones de euros que las entidades españolas solicitaron en el mismo mes de 2010.

En el conjunto de Europa, las entidades bancarias solicitaron en agosto 326.635 millones de euros, 27.500 millones menos que un mes antes, lo que supone la segunda cifra más baja de todo el año. La petición de la banca española supuso un 21,4% del total prestado en la zona euro, frente al 14,6% que representaron los préstamos a España en julio.

Esta fuerte dependencia a la ventanilla de Jean Claude Trichet ha hecho saltar las alarmas del Banco de España, que según publica Cinco Días ha comenzado a hacer un seguimiento diario a los ratios de liquidez de las entidades españolas, para actuar tan pronto como sea necesario.

El supervisor pide desde finales de agosto las posiciones diarias de liquidez, en las que se incluyen los depósitos y créditos, y los vencimientos de la cartera de deuda emitida. Tal y como publicó ayer EL BOLETÍN, algunas entidades, como la CAM, se han convertido en adictas a la liquidez del Banco Central Europeo (BCE), ya que es el único medio por el que encuentran financiación.

La caja alicantina afronta unos vencimientos de 5.000 millones de euros, lo que le ha llevado a agudizar su ingenio. En este contexto se explican emisiones ‘autocolocadas’ en ella misma para que sirvan de aval ante el BCE.

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