Los supervisores, favorables a un Basilea III más suave para no cerrar el crédito

El miedo al cierre del crédito a familias y empresas ha hecho que los miembros del Comité de Basilea se apeen de sus exigencias a la banca en las normas de Basilea III que hasta ahora parecían innegociables. Los supervisores financieros internacionales parecen ahora dispuestos a suavizar los requisitos de liquidez, obligatorios para el año 2015, en aras de salvaguardar el mercado de crédito.

La petición de los bancos europeos y estadounidenses al comité de supervisión para que rebajase sus requisitos de solvencia parecen haber conseguido finalmente una respuesta, según señala Financial Times. Los problemas a los que los bancos ya se enfrentan para encontrar liquidez en el mercado unido a la ‘ratio de liquidez de cobertura’ impuesta por Basilea III ya ha limitado la concesión de crédito por parte de algunas entidades, algo que los reguladores quieren evitar a toda costa por el frenazo que supondría para la economía.

Entre los cambios que se barajan en las últimas horas, mientras un grupo de trabajo prepara la reunión del Comité de Basilea de este mes, está el reducir la tasa de liquidez a exigir a los bancos y el dar un mayor valor a los bonos corporativos y soberanos en el cómputo global para alcanzar las cifras de cobertura obligatorias a partir de 2015.

Unos cambios que vendrían muy bien para la mayor parte de los bancos que operan en la Eurozona. Según un informe sobre 28 entidades europeas realizado por JP Morgan, sólo siete cumplían ya con Basilea III a cierre de 2010. El resto acumulaba unas necesidades de capital de 493.000 millones de euros, de los que 173.000 correspondían a la tríada de bancos franceses formada por BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole, las tres en el centro de múltiples rumores y oleadas de ventas en las últimas sesiones.

Este mismo informe destaca lo “perjudicial” de la discutida ‘ratio de liquidez de cobertura’ que ahora podría rebajarse si se alcanza el consenso necesario entre los miembros del Comité en su próxima reunión en territorio suizo. JP Morgan dice que mientras que los 30 días sin acceder a financiación que contempla Basilea III mellarían las cuentas de la banca global en un 5% según resultados de 2010 y las restricciones de la Dodd-Frank estadounidense en un 3%, llegar a la tasa exigida por la normativa tal como está redactada hoy comprometería un 12% de sus activos al cierre del pasado ejercicio.

La lucha de las entidades por acumular reservas que hagan la llegada a 2015 más llevadera ya se ha dejado notar en el mercado crediticio. Los bancos europeos no han colocado bonos sin garantías desde el pasado mes de junio, el mayor periodo sin emisiones de este tipo en los últimos 15 años, y las entidades españolas no han llamado a la ventanilla de los inversores privados desde mayo.

Australia, a contracorriente

Mientras que los supervisores internacionales parecen dar marcha atrás en sus propósitos iniciales, los reguladores británicos parecen mantenerse en sus trece y los supervisores australianos han dado un paso más. Hoy mismo se han mostrado favorables a adelantar el calendario de tareas para los bancos de la isla-continente hasta en dos años.

La Autoridad de Regulación Prudencial de Australia se ha mostrado favorable a adelantar hasta 2013 el requisito de un Tier I del 6% para los bancos que operan en sus fronteras, en lugar de aplazarlo hasta 2015 como está previsto en la nueva normativa bancaria global.

Sin embargo, los adelantos no acaban ahí. El regulador pretende que los bancos australianos alcancen en el 2016 otro 2,5% adicional en su capital de reserva, tres años antes de lo exigido por Basilea III. Un calendario ambicioso que podría serlo aún más si se confirma la marcha atrás de los reguladores internacionales.