Los bancos acreedores y Repsol dan un respiro a los Eskenazi

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La familia Eskenazi ha superado, por el momento, el primer envite provocado por el vencimiento de los créditos que debe abonar a Repsol y al grupo de bancos acreedores que financiaron su entrada en el capital de YPF. De momento, los prestatarios tendrán, al menos otro mes de plazo, mientras se aclara la situación de la petrolera argentina.

Tanto la compañía española como las entidades financieras participantes en el crédito sindicado (Crédit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas, Banco Itaú, Citigroup y Standard Bank) han aceptado la petición del Grupo Petersen, denominación de la compañía familiar de la familia Eskenazi, para esperar hasta el 4 de junio antes de replantearse la situación, según una información publicada por la agencia Reuters.

La fecha se ha elegido en coincidencia con la Asamblea de Accionistas que designará a Miguel Galuccio, antiguo alto cargo de YPF que trabajaba ahora en la compañía de servicios petroleros Schlumberger, como nuevo presidente de la empresa.

El Grupo Petersen recibió dos créditos por un volumen total de 2.335 millones de dólares, suscritos en 2008 y 2011, que le sirvieron para adquirir el 25,46% de la petrolera. Unos préstamos que se comprometió a pagar con la parte que le correspondía del dividendo anual repartido por la petrolera y que, hasta ahora, había abonado sin ningún problema.

Tras la decisión del Gobierno de Cristina F. de Kirchner de expropiar el 51% de YPF que poseía Repsol, los nuevos responsables interinos de la petrolera bloquearon el pago de dividendos de la empresa y apartaron al Grupo Petersen de la administración de la empresa.

Con lo que todo parece indicar que los Eskenazi tendrán que buscar a toda prisa un comprador para su participación en la petrolera argentina que les aporte el dinero suficiente para pagar la deuda.

Al parecer, los acreedores, al menos los representantes de los bancos implicados en la operación, están dispuestos a darles tiempo para que consigan cerrar un trato favorable. Pero, no está claro que Repsol comparta esta postura y cualquier renegociación de la deuda debe contar con su beneplácito.