El desinterés de Unicaja sitúa a Caja España Duero al borde de la intervención

La fusión entre Unicaja y Caja España Duero sigue en el aire cuando apenas queda un mes y medio para que finalice el plazo otorgado por el Banco de España para que las cajas capten el capital necesario para alcanzar el nuevo mínimo de solvencia. La poca prisa de la directiva de la entidad andaluza deja en una posición muy complicada a su socia castellana, que necesita 463 millones de euros para cumplir con la institución que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

Según han reconocido fuentes de Unicaja consultadas por EL BOLETÍN, “aún no hay ninguna fecha prevista para aprobar la fusión”, debido sobre todo a que, a causa de “encontrarnos en pleno mes de agosto, muchos directivos se encuentran de vacaciones”. A mediados de marzo, ambas entidades reconocieron en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que habían llegado a un principio de acuerdo para su integración, que se realizaría través de la creación de un nuevo banco. Sin embargo, desde entonces el proceso apenas ha avanzado.

Lo cierto es que el tiempo corre a favor de la entidad que preside Braulio Medel, que pasa por ser una de las entidades más solventes de España, lo que le da una posición de fuerza en las negociaciones con Caja España Duero. Así, si en un principio se preveía que Unicaja controlaría un 63% de la nueva entidad y Caja España Duero el restante 37%, estos porcentajes tienen muy pocos visos de cumplirse. El mercado ya da por descontado que, de concretarse la fusión, la entidad andaluza controlaría un 77% y la castellana un 23%.

Hoy El Mundo publica además que en pleno proceso de fusión con Caja España Duero, Unicaja abrió negociaciones con Cajastur para una posible integración, aunque el Banco de España frustró este proyecto. Un portavoz de la entidad que preside Braulio Medel ha desestimado hacer comentarios al respecto.

El aparente desinterés de Unicaja ya ha llevado a Caja España Duero a cubrirse las espaldas ante la posibilidad de que el proceso no fructifique, aunque una portavoz de la entidad ha señalado que “las negociaciones siguen su curso”. Por ello, en la asamblea que celebrará el próximo cinco de septiembre, la caja castellana no tiene dentro de su orden del día ningún asunto relacionado con la fusión con Unicaja, a la vez que sí incluye la petición de ayudas públicas.

En concreto, en el orden del día de la asamblea remitido a la CNMV, figura la entrada del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en el capital del nuevo banco, incluso aunque conllevara la disminución por debajo del 60% de la participación de la caja en el capital social de aquel. Asimismo, abordará la atribución de facultades al consejo de administración para que adopte y ejecute los acuerdos necesarios para su instrumentación.

Está previsto además que la asamblea apruebe la segregación del negocio financiero a un nuevo banco (Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria), votación que “no interfiere en la posible integración con Unicaja”, según fuentes de la entidad.

El estancamiento de las negociaciones ya ha causado cierta intranquilidad a los sindicatos de Caja España Duero, que, tal y como ya publicó este diario, estarían dispuestos a recortar sus condiciones a cambio de que se acelere la fusión. Portavoces de los sindicatos mayoritarios de la entidad han confirmado a EL BOLETÍN que estarían dispuestos a aceptar ciertas modificaciones en el acuerdo laboral pactado para la primera fusión entre Caja España y Caja Duero siempre que estuvieran “plenamente justificadas, ligadas a periodos de tiempo y situaciones concretas y cumplieran con el acuerdo de garantías ya alcanzado”.

En el primer pacto que dio lugar a la entidad actual, 830 trabajadores salieron de la caja mediante prejubilaciones voluntarias con una indemnización del 90% del salario neto y un convenio especial con la Seguridad Social hasta los 64 años.