La política energética de Merkel hunde a las eléctricas

El cambio de política energética en Alemania promovido por el Gobierno de Angela Merkel ha hundido a las eléctricas del país. La decisión de Berlín de eliminar las nucleares en 2022 y la imposición de un impuesto especial sobre esta fuente energética han impactado duramente en las cuentas de E.ON y RWE, que despedirán a miles de trabajadores, recortarán dividendos y aumentarán los programas de desinversiones para hacer frente al nuevo contexto.

El mercado está asestando un duro castigo a ambas compañías. Ayer, las acciones de ambos grupos energéticos, los mayores de Alemania, llegaron a desplomarse más de un 10% en el Dax. Hoy también, a pesar de que poco antes del cierre de la sesión la Bolsa germana subía un 2,5%, en una jornada cargada de nuevo con grandes dosis de volatilidad. Los títulos de RWE se depreciaban un 3,5%, mientras que los de E.ON registraban ligeros descensos.

E.ON anunció ayer que eliminará entre 9.000 y 11.000 puestos de trabajo en todo el mundo hasta 2015 con el objetivo de reducir sus costes tras registrar pérdidas de 1.576 millones de euros en el segundo trimestre, frente al beneficio neto de 1.633 millones del mismo periodo de 2010.
Además, E.ON ha recortado el importe del dividendo previsto para este ejercicio, hasta 1 euro, frente a los 1,30 euros previstos. La compañía sí ha introducido un mínimo para 2013, con el objetivo de establecer un suelo en la retribución al accionista. No obstante, según aseguran los expertos del sector, sus planes de expansión en mercados emergentes a medio plazo indicarían que el potencial para incrementar el dividendo es limitado. Mantiene su política de situar el pay-out en un rango del 50-60%.

La mayor energética alemana advirtió de que las dificultades observadas hasta junio persistirán en los próximos años, lo que continuará lastrando sus resultados. De hecho en el mercado se espera que después de presentar unos resultados por debajo del consenso y rebajar estimaciones, los analistas recorten aún más sus estimaciones, presionando al valor a la baja en los próximos meses.

RWE ha perdido 229 millones de euros entre abril y junio de este año frente al beneficio neto de 486 millones del mismo periodo de 2010. La compañía calcula en 900 millones de euros el impacto negativo en sus cuentas derivado de la decisión del Gobierno germano de abandonar gradualmente la energía nuclear, así como de los impuestos aplicados a esta fuente de energía. Entre las medidas que aplicará para afrontar la nueva situación se el aumento de su plan de desinversiones de hasta 11.000 millones de euros, en lugar de los 8.000 millones previstos en febrero.

La segunda eléctrica del país, con fuerte presión sobre su rating de crédito, también venderá el 5% de autocartera (29 millones de acciones) y emitirá acciones nuevas. Además, tiene intenciones de emitir algún nuevo bono híbrido.