Los sindicatos de Caja España-Duero, dispuestos a recortar sus condiciones por acelerar la fusión con Unicaja

Los representantes de los trabajadores en la mesa de administración de Caja España-Duero han dado un giro en su posición para la negociación de las condiciones laborales de los empleados de la entidad y ahora están dispuestos a aceptar algunos “descensos” con el objetivo de facilitar la fusión con Unicaja. Mientras tanto, la caja malagueña reclama una mayor cuota de poder sobre la castellano-manchega en la hipotética entidad conjunta.

Portavoces de los sindicatos mayoritarios de Caja España-Duero han confirmado a EL BOLETÍN que estarían dispuestos a aceptar ciertas modificaciones en el acuerdo laboral pactado para la primera fusión entre Caja España y Caja Duero siempre que estuvieran “plenamente justificadas, ligadas a periodos de tiempo y situaciones concretas y cumplieran con el acuerdo de garantías ya alcanzado”.

En el primer pacto que dio lugar a la entidad actual, 830 trabajadores salieron de la caja mediante prejubilaciones voluntarias con una indemnización del 90% del salario neto y un convenio especial con la Seguridad Social hasta los 64 años. Unas condiciones que podrían empeorar si los sindicatos ceden en sus reivindicaciones iniciales. Con este movimiento, podrían engrasar la máquina de la fusión con Unicaja, un proceso en el que muchos expertos ven el seguro de futuro para la continuidad de la caja castellano-leonesa.

No obstante, los sindicalistas no están dispuestos a comulgar con las solicitudes de la directiva de Caja España-Duero a pies juntillas. Además del respeto a ciertas condiciones laborales, desde CSICA advierten que “según como actúen ellos, actuaremos nosotros”, en referencia a la falta de información con la que los representantes de los sindicatos en el consejo tienen que lidiar cada vez que acuden a una reunión de esta mesa.

Los representantes de los trabajadores saben que está en su mano el facilitar la integración de ambas cajas en un futuro banco al flexibilizar más o menos sus exigencias laborales. En este contexto, demandan que la directiva de la caja castellano-leonesa los tenga más en cuenta a la hora de tomar decisiones encaminadas al traspaso hacia el nuevo banco desde el que se formalizaría la fusión con Unicaja, con el objetivo de tener más datos con los que valorar el sentido de su voto en cada caso.

Además, señalan que aún están a la espera de que la directiva de Caja España-Duero invite a los sindicatos presentes en el consejo a una reunión formal, tal como demandaron en su carta conjunta del pasado 17 de mayo al presidente de la entidad, Evaristo del Canto.

El sentimiento de “indignación” que ahora reina en los sindicatos se suma a los problemas con que está topando el proceso de fusión debido a las aspiraciones de Unicaja. La malagueña, con base en un informe de PWC que otorga una mayor salud financiera a ésta sobre la castellano-leonesa, solicita una mayor cuota de poder que la estipulada en un principio.

Del 63% de poder para Unicaja del que se habló inicialmente en la mesa de de negociación, se ha pasado a barajar cifras de hasta el 85%, aunque fuentes próximas al proceso de fusión hablan de unos porcentajes del 77% para Unicaja y del 23% para Caja España-Duero. Cifras poco positivas para la segunda entidad que han llegado a desatar rumores de paralización del proceso. Los sindicatos de Caja España-Duero juegan sus cartas una vez más y aseveran que su presencia en un posible comité de integración sería positivo para salvaguardar los intereses de la entidad frente a terceros dentro del futuro banco fusionado en el que habrá también, previsiblemente, participación privada y estatal.