Moody’s echa otro pulso al Banco de España

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Moody’s ha vuelto a poner en duda la supervisión que realiza el Banco de España (BdE) sobre el sector financiero, tras decidir rebajar el rating de 30 bancos y cajas españoles. La agencia, haciendo gala de su proverbial oportunismo, dispara contra España apenas un día después de la dimisión del primer ministro portugués, José Sócrates, que casi aboca al país vecino a un rescate de la UE. La rebaja tiene lugar, y no es la primera vez, en un momento clave para el sector, a poco de que concluya el plazo dado por la institución que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez para que las cajas presenten sus planes de recapitalización.

Según explica en un comunicado la agencia de calificación, la rebaja de la nota del sistema financiero español se produce como consecuencia de la decisión de degradar el rating de España el pasado 10 de marzo hasta ‘Aa2’ desde ‘Aa1’ con perspectiva ‘negativa’. Al igual que ahora, este recorte se anunció en un momento clave, tan sólo unas horas antes de que el BdE publicase las necesidades de capital del sector financiero, lo que supuso un auténtico torpedo bajo la línea de flotación de la economía española.

En su recorte de hoy, Moody’s aduce también la mayor presión sobre la deuda soberana española y las entidades financieras “más débiles”, la pérdida de importancia sistémica de varias cajas de ahorros por la consolidación del sector, y un previsible entorno de menor apoyo al sector en el futuro.

En esta segunda vez en menos de un mes que Moody’s pone en jaque al Banco de España, al igual que en la primera, reluce la desconfianza sobre los datos que publica el supervisor. La principal discrepancia con la institución que dirige Fernández Ordóñez radica en el déficit de capital que presenta el sector español. Según los cálculos de la calificadora, las entidades españolas necesitan entre 40.000 y 50.000 millones de euros para cumplir las nuevas exigencias del Gobierno, una cifra significativamente mayor que los 15.152 millones anunciados por el supervisor español hace hoy dos semanas.

Lo cierto es que en ciertos sectores de la capital se considera que el anuncio de Moody’s responde más a una “táctica destinada a marcar el territorio, casi propia de la mafia”, que a una medida objetiva. La brecha abierta entre la agencia y el Gobierno no es un secreto desde la última rebaja sobre la nota soberana de España, hace dos semanas.

Ese mismo día, la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, recriminó en público a Moody’s por su falta de paciencia y objetividad a la hora de anunciar sus decisiones. Unos días después, y tras el relativo éxito de una subasta de deuda, Salgado fue a más y llegó a afirmar que el mercado creía más al Gobierno que a Moody’s. Hoy, la calificadora cuyo principal accionista es el famoso Warrent Buffet, ha ajustado cuentas cobrándose su venganza.

Fuentes de la agencia, consultadas por EL BOLETÍN, se han limitado a remitir a la nota de prensa, en la que, dicen, se detalla las razones que la han llevado a tomar sus polémicas decisiones.

Las discrepancias entre el BdE y Moody’s se reflejan en la rebaja de rating a BBK, que se sitúa en ‘Baa3’ a pesar de que una de las cajas más solventes del sector financiero español según el supervisor nacional. De hecho, la institución que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez le adjudicó en subasta a la intervenida CajaSur el pasado año.

La entidad que preside Mario Fernández anunció ayer por la tarde que creará un sistema institucional de protección (SIP) junto a las dos otras cajas vascas, Kutxa y Vital. Tras el proceso, el nuevo grupo contará con 80.000 millones de euros en activos. Las tres cajas sumaron asimismo un beneficio conjunto de 340 millones de euros en 2010. La nota de Caja Vital ha bajado hasta ‘A3’ con perspectiva negativa, mientras que Kutxa se ha librado de una revisión.

Del recorte de rating no escapa ni siquiera Banca March, que ha pasado de ‘A2’ a ‘Baa1’. La entidad es la más solvente de España, con un capital básico del 22% tal y como muestran los datos del BdE. De hecho, el año pasado fue la que presentó mejores resultados en el test de resistencia financiera, tras exhibir en el peor de los escenarios económicos un ratio del 19% en su Tier 1. La familia March, a través de Corporación Financiera Alba, su brazo inversor, es la principal accionista de ACS, lo que obliga a hacerse la pregunta de si esta participación ha tenido algo que ver en la rebaja.

Sin embargo, estas dos entidades están lejos de ser las más afectadas por los recortes. Moody’s ha dejado a tres entidades en la categoría de ‘bono basura’: Banco Pastor, Catalunya Caixa y Banco de Valencia. Tanto Catalunya Caixa como el Pastor caen nada más y nada menos que cuatro escalones, de ‘A3’ a ‘Ba1’.

El Pastor, que cumplía con holgura los requisitos del BdE de solvencia, ya ha salido al paso de la rebaja. En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) destaca que la decisión de Moody´s “no responde, como indica la propia agencia, a factores específicos de esta entidad -puesto que no se ha llevado a cabo ningún análisis individual del banco-, sino que es debido a consideraciones sobre el apoyo sistémico extraordinario que en un momento dado pueda prestar el Gobierno a las entidades financieras españolas”. Así pues, concluye, “el impacto de esta bajada debería ser mínimo”.

Al borde del bono basura, con ‘Baa3’, se encuentra Novacaixagalicia (NCG), que hoy ha reunido su consejo de administración después de que ayer el presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, abriese la puerta a que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) entrase en el capital de la entidad, medida que sería combinada con la entrada de inversores privados, que podrían estar avalados por la Xunta si el BdE da su visto bueno. La delicada situación de NCG, unida a la de Banco Pastor, amenaza con echar por tierra algunos de los rumores más insistentes del mercado, aquellos que apuntaban que ambas podrían unirse en un Banco Ibérico, que estaría también abierto al portugués Espirito Santo.

Al igual que el Pastor, en bono basura se sitúa, Banco de Valencia, filial de Bancaja, que pasa de ‘Baa1’ a ‘Ba1’. La propia Bancaja ha visto como su rating baja hasta ‘Baa1’, desde la anterior de ‘A3’. Por su parte, Caja Madrid, su principal socio en Bankia, sufre una rebaja de tres escalones hasta ‘Baa1’ desde ‘A1’ con perspectiva bajo revisión. Hace diez día, otra agencia, Standard & Poor’s rebajó en un peldaño la nota de Caja Madrid hasta ‘A-’, para adecuarlo al de Bankia. Este nuevo palo al grupo se conoce en un día en que Rodrigo Rato y José Luis Olivas, presidente y vicepresidente de Bankia, se han reunido con el presidente de la Generalitat, Francisco Camps.

Según han señalado a EL BOLETÍN fuentes de la presidencia valenciana, el motivo de la audiencia de hoy no ha sido otro que “presentar a Camps el proyecto de Bankia”, que quedó oficialmente constituido a principios de este mes. Según las estimaciones del BdE, Bankia necesita 5.770 millones para cumplir con los requisitos de capital.

La nota de solvencia de otras siete entidades (Cajamar, Caja España, Caja de Ahorros Municipal de Burgos, Caja de Ahorros de Avila, Caja de Ahorros de Segovia, Ahorro Corporacion Financiera y Lico Leasing) se ha situado asimismo en ‘Baa3’.

Menos afectada, entre las entidades que han sufrido una rebaja de sólo un escalón se encuentra Unicaja, de ‘A1’ a ‘Aa3’. La entidad pasa por ser la caja más solvente del sector, con un core capital del 13%. El consejo de administración que preside Braulio Medel, reunido hoy, ha aprobado por unanimidad la creación de un banco, paso necesario para avanzar en la integración con Caja España-Duero. El pasado lunes a primera hora de la mañana, ambas entidades comunicaban a la CNMV la firma de un preacuerdo de integración.

También de un peldaño ha sido la rebaja a la propia patronal de cajas (CECA), cuya calificación pasa a ‘A1’ desde ‘Aa3’, Bankinter, que pasa a ‘A2’ con perspectiva negativa, y Caja Rural de Navarra y Banco Sabadell, cuyas notas se sitúan en ‘A3’, también con perspectiva negativa. Los ratings de Caja Rural de Granada y Caja de Ahorros de la Rioja bajan a ‘Baa1’.

Por su parte, Banco Popular y Banesto han visto rebajada su nota de solvencia en dos escalones, desde ‘Aaa3’ a ‘A2’ con perspectiva negativa, así como Ibercaja y Santander Consumer Finance, cuyos ratings han bajado a ‘Baa1’ desde ‘A2’ con perspectiva negativa. En el caso de las notas de Caja Laboral, Cajastur, CAM y Caja Cantabria, el recorte también ha sido de dos peldaños, hasta situarse en ‘Baa2’ desde ‘A3’.

Banco Base, el SIP que lideran Cajastur y Caja de Ahorros del mediterráneo (CAM), podría acudir al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para captar los 1.447 millones de euros que necesita para alcanzar los mínimos de solvencia requeridos, ya que la entidad descarta por el momento acudir a la Bolsa. Mientras se decide su recurso a las ayudas públicas, hoy el diario Levante ha publicado que Cajastur y CAM podían estar cerca de romper sus negociaciones.

Fuentes de Cajastur, consultadas por EL BOLETÍN, han declinado hacer comentarios. La CAM ha asegurado que “no es cierto” que “se ha roto” el SIP con Cajastur, Caja Castilla, Caja Cantabria y Caja Extremadura y que el paso pendiente para la segregación de activos y pasivos a Banco Base está previsto que sea aprobado en la asamblea general del próximo 30 de marzo, según Europa Press.

De entre las notas revisadas, sólo las tres grandes del sector, Banco Santander, BBVA y La Caixa, se libran de la rebaja de rating, todas ellas con una nota ‘Aa2’, aunque con perspectiva negativa. Las lenguas más viperinas de la capital señalan que este ‘respeto’ se debe a que en estos momentos se considera importante que suba la Bolsa, por lo que no es recomendable atacar a los ‘blue chips’.

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