Problemas para De Guindos: el ‘banco malo’ podría quedarse pequeño

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El ‘banco malo’ que Luis De Guindos pretende convertir en piedra angular de su reforma financiera sigue sin arrancar del todo. El último problema al que se enfrenta el ministro de Economía, las dudas del mercado sobre si la Sareb, teniendo en cuenta el antecedente irlandés, no se quedará pequeña y será insuficiente para sanear al sector.

Las comparaciones son odiosas, reza el dicho, y en este caso en particular el ejemplo de la National Asset Management Agency (NAMA) irlandesa oscurece el proyecto del ‘banco malo’ de Guindos. NAMA, que no se hizo con inmuebles propiamente dichos, adquirió a los bancos irlandeses 74.000 millones de euros de activos inmobiliarios tóxicos, o lo que es lo mismo, el 13,5% de sus carteras de préstamos.

Frente a esto, las cifras recogidas por la revista especializada Spanish Real Estate señalan que en España la Sareb va a comprar a los bancos españoles el 8% de los préstamos totales que tienen en sus balances. Si bien es cierto que en España los grandes actores del sector financiero, como Santander, BBVA o La Caixa no tienen necesidad de acudir al ‘banco malo’, lo que reduce considerablemente el tamaño del instrumento, frente a Irlanda, en el que las principales entidades fueron rescatadas, este argumento no ha sido suficiente para convencer a los inversores.

La principal duda de los mercados ha sido recurrente desde que se inició la crisis, y no es otra que el temor a la existencia de una morosidad encubierta en el sector. Es decir, a que los bancos españoles mantengan en sus balances créditos incobrables que han ido refinanciando para que no dañen sus cuentas sobre el papel.

Otro punto que no acaba de convencer a los inversores es el que se refiere a los precios de los activos. En el caso irlandés, se realizó una evaluación individualizada de cada crédito, pero a pesar de ello la NAMA ha tenido que reducir el valor de sus activos en unos 2.900 millones de euros desde su creación en 2009. En España, la diversidad de activos que ha aceptado la Sareb ha impedido hacer esta evaluación individualizada, por lo que se han analizado las carteras en conjunto, lo que en principio podría traducirse en unas pérdidas cuantiosas tanto para los contribuyentes como para los inversores privados que finalmente entren en la sociedad.

Las dudas mostradas por los inversores internacionales han obligado al Gobierno a apoyarse en los bancos españoles sanos para que inviertan en el ‘banco malo’. El objetivo del Ejecutivo es lograr algo más de 2.500 millones de euros que permitirían que más de un 50% de la Sareb esté en manos privadas y no contabilice como deuda pública.

El Santander, La Caixa, Unicaja o Banco Popular invertirán en el ‘banco malo’, al igual que aseguradoras como Mapfre, mientras que la presencia internacional será más testimonial, aunque se espera la participación de Barclays e incluso Deutsche Bank. Guindos también ha contactado con fondos buitre como Cerberus, pero es una incógnita saber si sus esfuerzos darán su frutos.

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