El dilema de Guindos: hundir a las cajas o encontrar inversores para el ‘banco malo’

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Los grupos de cajas que suspendieron el informe de Oliver Wyman tienen hasta hoy para presentar al Banco de España sus planes de recapitalización, pero éstos podrían convertirse en ‘papel mojado’ dependiendo del rumbo final que tome el proyecto del ‘banco malo’ en lo que se refiere al precio de los activos. Una valoración demasiado generosa podría provocar la huida masiva de los inversores, y una muy estricta, acabar de hundir a las entidades.

La situación es especialmente delicada en lo que se refiere a BMN, Liberbank y Caja 3, las que más difícil tienen recapitalizarse. La auditoría de Oliver Wyman detectó unas necesidades de capital de 2.208 millones en BMN, de 1.198 en Liberbank y de 779 en Caja 3, pero los agujeros pueden ser mayores o menores dependiendo del ‘banco malo’.

Menos problemas existen en principio para Ibercaja, que se espera que cubra sin problemas los 226 millones de euros requeridos. Por su parte, Banco Popular, que realizará una ampliación de capital de hasta 2.500 millones de euros, creará su propio ‘banco malo’, según anunció recientemente.

En lo que se refiere a la sociedad de gestión de activos, verdadero nombre del ‘banco malo’ que pondrá en marcha Luis De Guindos, el sector especula con unos posibles descuentos en los precios de entre el 40% y el 80%, dependiendo del tipo de activos (suelo, vivienda en construcción o vivienda terminada, oficinas, etc.). En su última comparecencia, el ministro de Economía se limitó a señalar que se utilizará “el valor económico real de cada activo” con el objetivo de favorecer la entrada de inversores privados.

La valoración de los activos es un asunto muy delicado, ya que, tanto si se pasa como si se queda corta, podría causar graves perjuicios y un agravamiento de la crisis. Por un lado, si el precio que se paga por los activos inmobiliarios resulta demasiado generoso, el ‘banco malo’ posteriormente se vería obligado a venderlos a un precio inferior e incurrir en pérdidas, por lo que los inversores no se arriesgarán a invertir en él, a pesar de que el negocio en principio se plantea para obtener rentabilidad a largo plazo, de hasta 15 años.

Por otro lado, si se paga un precio inferior al que aparece en los balances de los bancos, serán estos los que deberán asumir pérdidas contables. En los casos de los grupos de cajas en problemas, podría ser la puntilla para acabar de hundirlos.

La intención del Gobierno es que el ‘banco malo’, que será una realidad en la primera semana de diciembre, cuente con el respaldo de inversores privados, hasta el punto de que estos controlen el 50% del capital.

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