Diamond insinúa que Barclays manipuló el Líbor para defender a sus accionistas

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Robert Diamond puede haber hecho cosas mal, pero no es un delincuente. Y, por encima de todo, actuó por “amor” a Barclays y en defensa de sus accionistas. Esa es la línea de defensa que el ejecutivo financiero trata de establecer en su comparecencia parlamentaria de hoy, en la que ha declarado que “llegó a tener miedo de que el banco fuera nacionalizado”.

Sus temores se derivaban del altísimo coste que había alcanzado la financiación de Barclays, precisamente por culpa del Libor. Ya habían nacionalizado a otros, ha recordado, con la consiguiente pérdida de valor que ese movimiento supuso para los accionistas de entidades tan aparentemente sólidas como Royal Bank of Scotland.

La resistencia de Barclays era también positiva para la imagen exterior de todo el sistema financiero británico que habría perdido crédito en todo el mundo si todas las grandes entidades del país hubieran sido nacionalizadas. Esta era, según fuentes cercanas a la entidad difundieron ayer, una preocupación de gran calibre para el Gobierno británico, presidido en la época por el laborista Gordon Brown.

Con todas esas premisas, no es raro que Diamond llegar a creer que al propio Banco de Inglaterra le parecía necesario manipular el Líbor. Por cierto, a la baja, algo que, como recuerdan algunos expertos, también puede resultar beneficioso para Barclays porque desde el punto de vista del usuario minorista el movimiento no le resultó perjudicial.

Aún así, Diamond, que ha intentado mostrase relajado en todo momento a pesar de no parar de beber agua, ha negado haber tomado parte directamente en la presunta manipulación del Líbor y ha calificado de traidores al ‘pequeño grupo’ responsables de la manipulación del tipo de interés de referencia.

Bob Diamond ha comenzado a rendir cuentas ante legisladores británicos un día después de renunciar como presidente ejecutivo de Barclays. La primera pregunta parlamentaria ha sido una invitación para explicar por qué ha dimitido. El ha contestado que lo hizo porque el apoyo de los reguladores ya “no era tan fuerte”.

Además ha asegurado que “ama a Barclays” En todo momento Diamond está intentando mostrarse relajado y sereno, incluso se ha permitido hacer una broma con su edad, cuando le han preguntado cuántos años llevaba trabajando en el banco.

El testimonio de Diamond en la investigación parlamentaria, que continúa aún, podría ser explosivo ya que Barclays difundió después de su dimisión un informe interno fechado en 2008, en el punto más álgido de la crisis financiera, que daba a entender que el Banco de Inglaterra y el Gobierno habían estado de acuerdo en que el banco diera estimaciones artificialmente bajas de sus costes para pedir dinero prestado para evitar dar la impresión de que las entidades financieras británicas estaban en problemas.

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