El Banco de España hace caja antes de la subasta de Banco de Valencia y CatalunyaCaixa

El Banco de España iniciará esta semana las subastas de Banco de Valencia y CatalunyaCaixa, y a la espera de que se concrete cómo se financiarán estas operaciones, los hombres de Miguel Ángel Fernández Ordóñez ya ha tomado la iniciativa para rellenar las arcas del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).

El supervisor bancario, por tercera vez desde octubre del año pasado, ha decidido rebajar el umbral de los tipos de interés de los depósitos a partir del cual hay que realizar aportaciones adicionales al FGD.

Según los nuevos límites a la guerra del pasivo impuestos por el Banco de España, las entidades financieras deberán hacer una aportación adicional al FGD si ofrecen un tipo de interés superior al 2,45% anual para los depósitos a plazo igual o inferior a tres meses, y al 2,84% para aquellos a plazo superior a tres meses e inferior a un año. En el caso de los depósitos a plazo igual o superior a un año, el umbral del tipo de interés anual de referencia es el 2,67%, y para los disponibles en cuentas a la vista, el 1,64%.

La intención inicial del Gobierno era que el FGD cubriera los costes de la reestructuración, pero el plan pronto se demostró inviable. En octubre, el Ejecutivo, entonces bajo el mando de José Luis Rodríguez Zapatero, acordó unir en un solo FGD los tres que existían hasta y que se financiaban de las respectivas aportaciones que efectuaban bancos, cajas y cooperativas de crédito. La suma de las tres cantidades dio como resultado un patrimonio de 6.593 millones.

Sin embargo, tras las operaciones de la CAM y de Unnim, la caja disponible en el FGD asciende a día de hoy a poco más de 2.000 millones de euros. Con la reducción del umbral de los tipos máximos, se logrará paliar la situación, pero tendrá que ser compatibilizada con otros mecanismos si el Gobierno decide seguir adelante con sus planes.

Una de las posibilidades sobre la mesa es que las entidades realicen una derrama para financiar el fondo, o incluso que adelanten sus aportaciones anuales. Sin embargo, los bancos rechazan frontalmente esta propuesta, por lo que parece más probable el uso de ayudas públicas, a través de un préstamo del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) al FGD.

Según estos planes, el fondo que garantiza los ahorros de empresas y familias emitiría deuda, que sería suscrita en su totalidad por el FROB.