La suspensión del AVE portugués golpea a ACS en Bolsa

Las acciones de ACS se depreciaron hoy un 1,5% después de que el Gobierno de Portugal haya decidido suspender definitivamente el proyecto del AVE. La constructora española, cuya cotización se mantiene en mínimos de siete años, construía un tramo de 167 kilómetros de la línea de alta velocidad.

Lisboa adjudicó a finales de 2009 el trazado entre Poceirao y Caia, el primero que se contrató del AVE, al consorcio integrado por Dragados e Iridium (filiales de construcción y concesiones de ACS), Brisa, grupo concesional portugués participado por Abertis, y Odebrecht.

El grupo que preside Florentino Pérez ha anticipado que estudiará iniciar la reclamación de la indemnización correspondiente por los gastos y la inversión ya ejecutados en la obra, ante la decisión del Gobierno luso de suspender definitivamente el proyecto.

La suspensión de estas obras se produce en un momento en el que ACS busca fórmulas para rediseñar la estructura corporativa de sus filiales constructoras en un intento por recuperar la confianza del mercado, que ha perdido la fe en la compañía como consecuencia de su elevado endeudamiento y sus problemas para ejecutar las desinversiones programadas.

En medio de estas dificultades, en el mercado se especula con el posible interés de ACS en fusionar dos de sus participadas: Hochtief y Dragados.

Los ingresos de Dragados cayeron un 11,3% el año pasado, hasta los 4.800 millones de euros, como consecuencia del deterioro del mercado doméstico, y una integración con Hochtief permitiría ampliar sus operaciones en el exterior, apoyada en la marca alemana. Florentino Pérez, de hecho, afirmó recientemente que el “futuro de Dragados está fuera de España”, porque tal y como pronosticó, el mercado local de la construcción seguirá degradándose.

La idea sería crear una nueva compañía, en la que ACS se asegurara el control, según aseguran fuentes financieras. El grupo que controlan los March y los Albertos cuenta con acciones de la firma alemana representativas de algo más del 49,14% de su capital social. Este porcentaje le otorga derechos de voto equivalentes al 53,6% del total al descontar los títulos en autocartera de Hochtief, que suponen el 4,46% de su capital. Otro 10% de la compañía alemana está en manos de Qatar y el 36,4% restante es ‘free float’. Ningún portavoz de ACS estaba disponible para hacer comentarios.

La cotización de ACS roza mínimos de siete años. Las pérdidas que acumula desde que comenzó el año superan ya el 7%. Si cierra este mes en números rojos, la constructora firmaría su sexto trimestre consecutivo de caídas en el Ibex 35, un hecho sin precedentes en la historia de la empresa.