Las políticas del BCE permiten a España ahorrarse 40.000 millones en los intereses de su deuda

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España desembolsa 6.000 millones en intereses por su deuda, frente a los 51.000 millones a los que ascendería la factura si las rentabilidades fuesen las mismas que en 2011, según Fitch. Las fuertes caídas en los rendimientos de los bonos soberanos de todo el mundo durante los últimos cinco años han reducido drásticamente la capacidad de los inversores de generar ingresos vía cobro de intereses, según un informe de Fitch Ratings, que pone de relieve que sólo en el caso de España el Tesoro Público se habría ahorrado el pago anual de unos 45.000 millones de dólares (algo más de 40.000 millones de euros al cambio actual).
 
De acuerdo con el análisis de la agencia de rating, de los 38 billones de dólares analizados en deuda en circulación de países como España, Alemania, Francia, Japón, EEUU o China, los inversores están recibiendo unos 500.000 millones de dólares menos en el cobro de intereses si estos siguiesen en los niveles de 2011.
 
En el caso de España, la agencia calcula un ahorro para las arcas públicas en el pago de intereses de unos 45.000 millones de dólares anuales. Por los 1,062 billones de dólares en deuda soberana española que había en circulación en julio de este año, los rendimientos suponen el desembolso de unos 6.000 millones, mientras que si los tipos estuviesen como en julio de 2011 la cifra se elevaría hasta los 51.000 millones de dólares.
 
La mareante cifra de 45.000 millones de dólares, algo más de 40.000 millones de euros al cambio actual, adquiere relevancia si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el rescate de Bankia, obligó a los contribuyentes a un desembolso de 22.400 millones de euros. La factura total del rescate bancario ascendió a unos 54.000 millones de euros.
 
El 13 de julio de 2011 el Banco Central Europeo (BCE) presidido entonces por Jean Claude Trichet realizó la que hasta el momento ha sido su última subida en los tipos de interés de referencia, hasta el 1,50%. En esa misma fecha el bono de referencia español  a diez años ofrecía una rentabilidad de un 5,85% en el mercado secundario, con el país inmerso en rumores de rescate.
 
La calma no llegó al mercado hasta el desembarco del sucesor de Trichet, el italiano Mario Draghi, y su ya célebre frase en julio de 2012 de que haría “todo lo necesario” para sostener el euro. Posteriormente, la institución sumó a los recortes de tipos –actualmente en el 0%- un agresivo programa de compra de bonos que ha dejado bajo mínimos, y en muchos casos en negativo, las rentabilidades de la deuda. Ayer, el bono español de referencia ofrecía una rentabilidad de apenas un 1,05% y llegó a situarse por debajo del 1% en agosto.
 
Fitch considera que los beneficios de flujo de efectivo han sido transferidos de los inversores globales a los emisores soberanos, al tiempo que los costes de endeudamiento soberano han caído en respuesta al estímulo monetario de los bancos centrales. De acuerdo con la agencia, el nuevo escenario plantea nuevos retos para los inversores más dependientes de la renta fija, tales como compañías de seguros y fondos de pensiones, al tiempo que permite a los gobiernos tomar prestado a tasas cada vez más atractivas.