La subasta de Unnim, pistoletazo de salida para el baile de fusiones en el sector

Unnim es una de las entidades más pequeñas surgidas de la primera ronda de fusiones, pero amenaza con convertirse en el detonador que acelere por fin la reforma del sector financiero impulsada por el Gobierno.

La entidad surgida de la fusión de Caixa Sabadell, Terrassa y Manlleu, con apenas 30.000 millones de euros en activos, tendrá comprador en menos de un mes, y de quién se haga con ella dependerá mucho cómo comience a delimitarse el nuevo mapa bancario, más si cabe teniendo en cuenta que los dos principales bancos del país, Banco Santander y BBVA, han presentado una oferta en firme por la entidad catalana.

No obstante, los dos favoritos para hacerse con Unnim son Banco Popular, en pleno proceso de absorción del Pastor e Ibercaja. La caja presidida por Amado Franco, una de las más solventes del sector, es por el momento la única caja, a excepción de las pequeñas Caixa Pollença y Caixa Ontinyent, que se ha mantenido separada del baile de fusiones, pero este hecho quedará pronto atrás, se quede o no con Unnim.

Tras la venta de Unnim, se realizará la de Banco de Valencia, cuyo principal accionista es Banco Financiero y de Ahorros (BFA), la matriz de Bankia. En el caso de la entidad regional valenciana, los rumores apuntan a un posible interés de Banco Mare Nostrum (BMN), el grupo surgido de la fusión de Sa Nostra, Caja Granada, Caixa Penedès y Caja Murcia, aunque también se ha hablado del británico HSBC, del Popular y de BBVA. De quien se haga con Unnim, y a qué precio, dependerá mucho la presentación de ofertas por Banco de Valencia.

Una vez que se solucionen estos dos casos, y a la espera de saber el futuro de los nacionalizados Novagalicia y CatalunyaCaixa, se espera que los bancos de las cajas de tamaño mediano comiencen en serio el nuevo baile de fusiones, tras unas semanas en las que todos han hablado con todos pero no se han puesto proyectos sobre la mesa.

De esta ronda no escapará Banca Cívica, que se verá obligada a entrar en una nueva fusión si quiere sanear su ‘ladrillo’ en el plazo dado por Luis De Guindos. Aunque en un primer momento el banco presentó unas necesidades de provisiones ‘asumibles’, se vio obligado a rectificarlas al alza ante la postura firme del Gobierno, y se queda sin apenas margen de maniobra.

En una situación similar Liberbank, que ya comunicó hace unos días a la CNMV que “analiza todas las opciones posibles para cumplir los requerimientos legalmente establecidos, entre ellas procesos de integración”, aunque negaba que “en estos momentos exista ningún tipo de acuerdo” con otro grupo.

La gran incógnita, Unicaja-Caja España-Duero, cuyo proceso de fusión permanece paralizado seis meses después de que ambas entidades anunciaran la operación. Si finalmente el proyecto no llega a buen puerto, ambas deberán buscar nuevas parejas, al igual que Caja 3.