Los fondos para rescatar Bankia, el gran interrogante en la fusión con CaixaBank

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La posible fusión entre CaixaBank y Bankia se ha convertido en la ‘comidilla’ del sector financiero, pero cada vez son más las voces que dentro de él se hacen la misma pregunta: ¿de dónde saldrán los fondos necesarios para sufragarla? Con el Fondo de Garantía de Depósitos seco tras la operación de la CAM, la opción más probable serían las ayudas públicas, estatales o incluso europeas, pero también plantean sus propios interrogantes.

La operación crearía un ‘monstruo’ difícil de digerir para la entidad catalana. Algunos analistas cifran en hasta 50.000 millones de euros el impacto que podría tener que asumir La Caixa en el caso de hacerse con el banco que preside Rodrigo Rato, si se tienen en cuenta tanto su exposición al ladrillo como los vencimientos y el déficit de capital.

Por el momento, ambas entidades niegan las conversaciones, pero la operación se ha convertido en el tema estrella dentro del sector, sobre todo después de que el Gobierno descartase la creación de un ‘banco malo’, otra de las alternativas que se habían manejado para dar salida al ‘stock’ inmobiliario de Bankia a raíz del incremento en las provisiones sobre activos inmobiliarios que va a exigir el Gobierno.

A favor se encuentran también las buenas relaciones que mantienen Isidro Fainé y Rodrigo Rato, actualmente presidente y vicepresidente respectivamente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), y con un pasado conjunto en el consejo de La Caixa.

Sin embargo, la operación tendrá unos costes muy altos. Analistas que prefieren mantener su anonimato han señalado a EL BOLETÍN que es muy difícil de calcular las ayudas que necesitará CaixaBank para poder digerir Bankia. Algunos rumores calculan en 12.000 millones el impacto que tendrá que asumir el banco catalán, pero algunos expertos consideran que “podría elevarse sin problemas” hasta los 50.000 millones de euros si se suman provisiones, capital y vencimientos.

Una parte del problema viene por el ladrillo. Bankia, y su matriz Banco Financiero y de Ahorros (BFA) tienen una exposición declarada al ladrillo de unos 11.000 millones de euros, de los que al menos 5.000 millones corresponden a suelo, pero más preocupante que ello, para los expertos, es lo que “aún no esté declarado”. El principal temor es la calidad de la inversión crediticia ligada al sector de la promoción, especialmente de la heredada de Bancaja, y en donde podrían encontrarse algunas sorpresas negativas. Hay que tener en cuenta que en los créditos que aún están al corriente de pago, existen muchas diferencias entre lo que unos bancos declaran ‘subestándar’ y provisionan, y lo que no.

Por ello, lo más probable es que la entidad que preside Isidro Fainé intente cubrirse las espaldas con un esquema de protección de activos muy ventajoso, similar al que recibió el Sabadell para hacerse con la CAM. Sin embargo, esta última operación ha dejado prácticamente seco el Fondo de Garantía de Depósitos, por lo que es una incógnita el modo en que se pagaría la operación, cuyos costes podrían recaer en los contribuyentes a través de ayudas públicas estatales. También se contempla la posibilidad de que sea el Fondo de Estabilidad Financiera (FEF) el que acuda al rescate.

No obstante, en ambos casos fuentes financieras avisan del coste de imagen que podría tener la operación para La Caixa, una de las entidades más solventes del sector, y que no ha tenido que apelar hasta el momento a ayudas públicas para sortear la crisis. Bankia, por su parte, recibió 4.665 millones de euros del FROB 1.

Otro factor a tener en cuenta es que Bankia deberá enviar antes del viernes al Banco de España sus planes para incrementar su capital en 1.330 millones de euros antes de junio. Esta es la cifra que necesita para alcanzar las exigencias de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés).

Los analistas consideran además que Caixabank se vería obligada a ampliar capital en cifras “muy importantes” para poder digerir Bankia. “Lo ha tenido que hacer el Sabadell para absorber la CAM a pesar del favorable esquema de protección de activos, y Caixabank tampoco podrá evitarlo”, señalan. Actualmente, la entidad catalana tiene una capitalización bursátil de 14.500 millones de euros, por los 6.300 millones de Bankia, que debutó en el mercado en verano del año pasado.

Por último, se encuentran los vencimientos mayoristas de Bankia, que ascienden en 2012 y 2013 a algo más de 25.300 millones de euros, según algunas fuentes.

Los expertos auguran asimismo un “ajuste brutal” tanto en la plantilla como en el número de oficinas, que en determinados círculos se cifra en casi un 30% de los empleados. Bankia, que cuenta con 12 millones de clientes, tiene abiertas 3.362 sucursales, por las 5.000 de CaixaBank, que tiene 10,5 millones de clientes.

En lo que respecta a los empleados La Caixa da trabajo a 27.339 personas, por las 21.500 que suma BFA. Los ajustes, que en un primer momento se realizarían por la vía de las prejubilaciones

La fusión de CaixaBank y Bankia, que en los mentideros ya se nombra como ‘CaixaBankia’ o ‘Bancaixa’, crearía el mayor banco español por activos, con 550.000 millones de euros, muy por encima de los 316.000 millones del Santander y de los 300.000 millones de BBVA, aunque en términos de rentabilidad, la entidd estará muy por debajo de lo que actualmente presenta CaixaBank.

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