La banca exige a Rajoy que aclare las nuevas reglas de juego

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El Gobierno presentará antes del 15 de febrero un plan de reconversión para el sector financiero que obligará al saneamiento de las entidades y a un nuevo proceso de fusiones, pero aún se desconoce el ‘quid de la cuestión’, que no es otro que los criterios bajo los que actuará el Ejecutivo de Rajoy.

Los observadores señalan que lo que realmente se requiere es poner las cosas claras, es decir, saber qué entidades necesitan ser saneadas y bajo qué criterios, que deben ser los mismos para todos. Sin embargo, por el momento todo es confusión, según señalaba recientemente en un corrillo con la prensa un alto directivo de un banco español. “Os creéis que estamos en todo momento en contacto con el Banco de España y el Gobierno”, comentaba con sorna, “pero lo cierto es que aún no sabemos cuáles serán las propuestas”.

Uno de los asuntos más espinosos que se encuentran sobre la mesa es fijar un precio para los activos inmobiliarios en cartera de las entidades. Por el momento, el mercado ha especulado con la posibilidad de que el Gobierno exija a los bancos unas provisiones correspondientes al 50% de los activos adjudicados en cartera, pero aún se requieren muchos más detalles al respecto.

De hecho, los rumores ya han generado controversia. El consejero delegado de Banesto, José García Cantera, señaló recientemente que “no se puede aplicar porcentajes fijos equivalentes en todas las entidades”, ya que “el valor bruto contable de un mismo activo en dos entidades puede ser radicalmente distinto”.

La explicación, que dos bancos pueden hacerse con unos terrenos completamente iguales tras los impagos de créditos concedidos por importes diferentes, lo que hace variar el valor bruto contable de los activos una vez adjudicados. Así por ejemplo, el mismo 50% de provisiones exigido podría suponer 100 millones para una entidad y 80 para otra por terrenos similares.

También hay que tener en cuenta que algunas entidades han ido valorando sus activos inmobiliarios en cartera año a año, mientras que otros mantienen las tasaciones de hace tres años (antes de la crisis), por lo que es cada vez más urgente definir unos criterios unificados. Se realice como se realice, el ministro de Economía, Luis De Guindos, ya ha dado una cifra aproximada de 50.000 millones de euros que los bancos necesitan para realizar los saneamientos.

El otro punto clave de la reconversión es impulsar una nueva oleada de fusiones, que debería estar finalizada en primavera. Todo parece indicar que el Gobierno obligará a que las entidades sean más grandes, de al menos 100.000 millones de euros en activos, para que puedan soportar mejor las futuras crisis. Sin embargo, por encima de ese baremo por el momento sólo se encuentran los grandes nombres del sector: Santander, BBVA, La Caixa, Bankia, el Popular y el Sabadell tras la compra de la CAM. Esperan unos meses calientes, especialmente dentro de las cajas de tamaño medio, que en todos los casos querrán llevar la voz cantante dentro de las fusiones, pero que podrían verse abocadas a ser absorbidas por los peces gordos del sector.

El baile de fusiones será también un medio para aligerar tanto las plantillas como las redes de sucursales de las entidades. A pesar de que se han reducido aproximadamente en un 13% respecto a 2007, justo antes de que estallase la crisis, todo parece indicar que los recortes irán mucho más allá. De hecho, en determinados círculos se comenta que lo más probable es que se requiera al menos un recorte del 30% en los empleados de la banca, una cifra que no es asumible por la vía de las prejubilaciones, la utilizada hasta el momento. En ese sentido, la reforma laboral que impulsará el Gobierno será clave.

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