Los sindicatos temen que el Gobierno prepare una reforma financiera a la medida de la gran banca

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Los planes de Rajoy para el sector financiero pasan por impulsar un proceso de consolidación agresivo del que surjan menos entidades, pero más fuertes, y entre los sindicatos ya comienzan a levantarse voces que consideran que detrás de este movimiento se encuentran los intereses de la gran banca, que “aprovecha la crisis para llevar las aguas a sus molinos”.

El Gobierno no ha ocultado sus intenciones de que se aceleren las fusiones en el sector financiero, y todo apunta a que no estará satisfecho hasta que apenes queden cinco o seis grandes entidades, que aglutinen el grueso del negocio.

De hecho, uno de los rumores más recurrentes que bulle en el sector es que el mínimo para que una entidad pueda mantener su independencia se sitúe en los 100.000 millones de euros en activos, una barrera que dentro de los grupos de las antiguas cajas sólo cumplen Bankia y CaixaBank, una vez que la CAM (que también superaba este umbral) ya ha sido adjudicada al Sabadell.

Por ello, todos los grupos surgidos de la fusiones de las antiguas cajas deberán buscar nuevos socios con los que seguir adelante, y entre los representantes de los trabajadores cada vez hay más quejas ‘sotto voce’ de que se está dando demasiado poder a los grandes bancos para “imponer los precios y condiciones muy ventajosas para ellos” dentro del proceso de consolidación de las cajas, que arrancó hace dos años.

El sector de cajas ha visto cómo el número de entidades se ha reducido de 45 a 15, a la espera de una segunda ola de fusiones. Bankia (Caja Madrid, Bancaja y las cajas Insular de Canarias, Laietana, Ávila, Segovia y Rioja) y CaixaBank, el banco de La Caixa, son las dos únicas entidades con tamaño suficiente para pasar el filtro del Gobierno.

Por debajo se encuentran Banca Cívica (Caja Navarra, Cajasol, CajaCanarias y Caja Burgos), Grupo BMN (Caja Murcia, Caja Granada, Penedés y Sa Nostra), Liberbank (Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria), Unicaja, en plena integración con Caja España-Duero, KutxaBank (BBK, Kutxa y Vital) y Caja3 (Inmaculada, Círculo y Badajoz).

Casos aparte son los de CatalunyaCaixa (Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa) y Novagalicia (Caixanova y Caixa Galicia), que el 30 de septiembre del año pasado fueron nacionalizadas por el Banco de España. Aunque en un principio las entidades tienen un año para recomprar al supervisor sus participaciones en los nuevos bancos, empiezan a surgir sospechas de que el Gobierno modificará la actual normativa para permitir que las entidades sean vendidas al mejor postor mucho antes.

Ese será el caso también de Unnim (Caixa Terrasa, Sabadell y Manlleu), por el que el Banco de España ya escucha ofertas. Hoy finaliza el plazo para presentar ofertas no vinculantes y en los próximos meses se decidirá el comprador.

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