MAFO advierte de que si España entra en recesión habrá que volver a rescatar a la banca

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco de España
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El exgobernador del Banco de España saca pecho en un artículo en El País de la reestructuración de la banca que inició hace seis años. El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez aprovecha la cuenta atrás de la publicación de los resultados de los test de estrés del BCE para presumir del proceso de reestructuración bancaria que se llevó a cabo cuando él estaba al frente del supervisor bancario, al tiempo de que advierte de un nuevo rescate bancario si el país vuelve a entrar en recesión.

“Si ahora, como sucedió al final de 2011, la economía española entrase en recesión en contra de todas las previsiones, sería inevitable aplicar medidas adicionales de reestructuración y de apoyo público al sistema financiero”. Así de contundente se expresa Fernández Ordóñez, que advierte de que, si se produce este pesimista escenario, no debería juzgarse “que lo hecho durante estos seis años no ha servido”.

“No hay que descartar que los gobernantes salidos de las próximas elecciones, bajo el síndrome de Adán, presumieran de que no se ha hecho nada antes de que llegaran ellos”, se lamenta el exgobernador que no obstante espera que “esta vez no suceda, bien porque la recuperación vaya hacia arriba, bien porque el adamismo vaya hacia abajo”.

A pesar de alertar de que podrían ser necesarias nuevas ayudas públicas, en su artículo MAFO hace un balance positivo del proceso del proceso de restructuración iniciado hace seis años bajo su mando para atajar la crisis, que “se planteó fundamentalmente en unas cajas de ahorros ocupadas por el poder político”. “La falta de profesionalidad de los gestores explica los problemas que había que resolver y las actuaciones de algunas comunidades autónomas explican la dificultad de resolverlos”, critica.

Además, se justifica el exgobernador, a diferencia de en crisis anteriores, el Banco de España no podía “emitir dinero para ayudar a las entidades de crédito con rapidez y sin pasar por el presupuesto”. “A diferencia del pasado, las únicas ayudas posibles eran las presupuestarias y éstas tenían que someterse además a la aprobación de la Comisión Europea”, recuerda.

En ese sentido, la creación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en 2009 “fue trascendental”, ya que “ha sido y es el instrumento clave” para gestionar la reestructuración bancaria porque “el problema español no era un problema de activos de toxicidad inmediata que pudiera acometerse con una nacionalización rápida y generalizada del sistema”. “Su problema era el de un tumor —el inmobiliario— cuyo desarrollo dependería de cómo evolucionara la economía, que es la que determina el alcance del deterioro de activos y la rentabilidad del negocio”, concluye.