Un implicado en el escándalo de las ‘tarjetas b’ de Caja Madrid pasa a vigilar a los inspectores de Hacienda

Sucursal de Caja Madrid
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José María Buenaventura fue consejero de Caja Madrid de 2004 a 2007, período en el que gastó 63.000 euros. El ex jefe de gabinete del Secretario de Estado de Hacienda, José María Buenaventura, que presentó su dimisión tras trascender que gastó 63.000 euros con las ‘tarjetas b’ de Caja Madrid, no ha tardado mucho tiempo en encontrar un nuevo empleo. Según publica hoy El Mundo, se incorpora al Servicio de Auditoria Interna de la Agencia Tributaria, que se encarga de inspeccionar a los inspectores.

Buenaventura, inspector de Hacienda desde 1992, fue miembro del consejo de administración y de la Comisión de Control de Caja Madrid de 2004 a 2007 debido a que era jefe de gabinete de la Consejería de Hacienda de la Comunidad de Madrid. Durante ese período, llegó a gastar 63.000 euros con la tarjeta que le proporcionó la entidad.

Ahora, según las fuentes fiscales consultadas por El Mundo, Buenaventura va a hacer uso de la oposición interna que realizó el Ministerio de Hacienda para inspectores de servicios y que aprobó mientras él mismo era jefe de gabinete precisamente de este departamento. Este diario señala que los inspectores de servicios son la élite de la función pública, ya que se encargan de controlar el cumplimiento de las normas y servicios por parte de los funcionarios, es de decir, son la policía de sus compañeros.

Por esta condición de inspector de servicios, se incorporará al SAI, un servicio que se encarga de inspeccionar a los inspectores y que puede comprobar las actas que instruyen o incluso a quién de la Agencia Tributaria accede a la base de datos de los contribuyentes. La SAI, que depende directamente del presidente de la Agencia Tributaria, el secretario de Estado de Hacienda, es el único servicio del fisco que tiene además acceso total a esa base de datos.

Según la orden de 1994 que desarrolla la estructura de la Aeat, la SAI tiene, entre otras funciones, la realización de cualquier auditoría “de cualquier clase”, así como el control permanente de los servicios y el seguimiento de las previsiones recaudatorias o la emisión de informes previos de resolución en los expedientes disciplinarios en los que se proponga “la tipificación de faltas graves o muy graves”. También tiene atribuciones para la prevención y detección de conductas irregulares, el análisis de los sistemas de control interno y la investigación de las quejas de los contribuyentes.