Los bancos esperan que Rajoy coloque a un español en la ejecutiva de la Autoridad Bancaria Europea

Una de las prioridades del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy pasa por que España gane más peso dentro de los órganos de decisión europeos, y en el sector financiero, todas las miradas se dirigen hacia la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés), que desde su creación ha tomado decisiones poco favorables para las entidades patrias.

Desde su creación a finales del año pasado, la EBA ha tomado algunas decisiones cuanto menos controvertidas. Así, dentro de los nuevos requerimientos de capital solicitados al sector, los bancos españoles se encontraron con la necesidad de tener que captar o generar fuertes recursos, mientras que los de países como Francia o Alemania prácticamente se fueron ‘de rositas’, pese a que es un secreto a voces su delicada situación.

La gran banca española se ve obligada a lograr en 2012 algo más de 26.000 millones de euros, por los 13.107 millones de los bancos alemanes y los 7.324 de los franceses. La explicación, la obligación de valorar todas las carteras de deuda soberana a precios de mercado, cuando en principio la banca compra estos títulos como uno de los activos más seguros y para cubrirse ante la inflación.

El consejo de administración de la EBA está integrado por el presidente de la institución, el italiano Andrea Enria, y seis representantes de las autoridades nacionales de supervisión y de la Comisión Europea: el sueco Martin Andersson, el alemán Raimund Roeseler, el francés Danièle Nouy, el checo David Rozumek, el húngaro Karoly Szasz, y el finlandés Jukka Vesala.

La función del consejo consiste en asegurar que la EBA lleva a cabo su misión y realiza las tareas que le asigne de acuerdo con su reglamento. El consejo tiene la facultad, entre otras cosas, de proponer el programa de trabajo anual y plurianual y ejercer determinados poderes presupuestarios, así como proponer el informe anual.

Para encontrar el primer español con cierto peso en la EBA hay que bajar en el organigrama hasta Javier Aríztegui. El subgobernador del Banco de España forma parte del consejo de supervisores, órgano formado por un miembro de cada uno de los países miembros de la UE, por lo que su poder de voto es muy reducido.

Liquidez del BCE

Lo cierto es que la situación del sector bancario europeo es delicada. No sólo los mercados de capital están prácticamente cerrados, dificultando mucho la captación de los recursos necesarios, sino también los de financiación, indispensables para cubrir los vencimientos del próximo año, que podrían ascender hasta el billón de euros.

No obstante, la macrosubasta de ayer de liquidez a tres años que realizó el BCE ha supuesto un bálsamo para el sector, que acudió a ella con más entusiasmo del que habían esperado los expertos. En total, 523 entidades solicitaron a la institución que preside Mario Draghi 489.000 millones de euros, muy por encima de los 300.000 que se habían manejado inicialmente. En esta subasta, al igual que en la que se realizará en febrero, pueden utilizarse como colateral las carteras de deuda soberana en los balances de los bancos.

Los bancos italianos, incluidos Unicredit e Intesa Sanpaolo, solicitaron 116.000 millones, un 24% del total, según publica Reuters. Las entidades españolas tampoco habrían dejado pasar la oportunidad de obtener financiación.

BBVA habría solicitado entre 10.000 y 11.000 millones de euros, según un informe de Deutsche Bank publicado por la agencia Bloomberg. Carlos Berastain, analista de la entidad alemana, señala que esta cifra permitirá al banco cubrir los vencimientos a los que se enfrenta en 2012. Berastain considera que la cifra “debe interpretarse únicamente como un colchón de financiación en el contexto de unos mercados de financiación muy volátiles e impredecibles”.

El analista de Deutsche Bank también señala que Banco Sabadell solicitó 4.000 millones de euros. Fuentes del BBVA y el Sabadell han declinado hacer comentarios.