Hollande amenaza con reformar la financiación del cine francés tras su enfrentamiento con Depardieu

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

El pulso entre el presidente francés François Hollande, y Gérard Depardieu, uno de los actores galos más famosos de todos los tiempos que ahora tiene la nacionalidad rusa y  la residencia fiscal en Bélgica, amenaza con derrumbar uno de los ‘monumentos’ de los que el país se siente más orgulloso. El sistema público de financiación del cine nacional.

Y lo hará en un año en el que este apoyo del Estado a la cultura audiovisual del país ha registrado récords históricos de espectadores y taquilla tanto dentro como fuera de sus fronteras naturales. Pero la conexión parece rota. En el Elíseo no ha gustado nada que estas estrellas, con altos cachés, que se benefician del dinero de todos para enriquecerse se ‘resistan’ a pagar impuestos. Así que pueden llegar algunos cambios. Y muy pronto.

Las hostilidades se iniciaron con una dura columna en ‘Le Monde’ firmada por Vicent Maraval un poderoso productor y distribuidor galo que planteó sus serias dudas a que el actual esquema de financiación, y la autonomía de la que han gozado las televisiones para elegir que producían y que no, un sistema que, por cierto querría reproducir en España la patronal de las cadenas privadas, respondan al interés general de todos los franceses.

Según Maraval esa es la raíz de la burbuja que infla los exorbitantes sueldos de los actores como Depardieu, cuya simple aparición en cualquier título parece, o parecía asegurar, unos excelentes resultados de taquilla. Y también los pilares de de un peligroso entramado de amiguismo y corrupción que amenaza con acabar con la lícita competencia en esta industria.

La ‘sacudida’ ha provocado tensiones entre los representantes de la Administración Pública. Muy poco después de la aparición del artículo de opinión del que hablábamos antes, Eric Gardeneau, el presidente del Centro Nacional de Cinematografía (CNC) respondía en ‘Les Echos’.

Gardenau salió en defensa del sistema porque, en su opinión, gracias a los 700 millones de euros que aporta anualmente se consigue mutualizar el riesgo que supone invertir en cultura y se propicia la aparición de nuevos talentos que, de otra forma, no hubieran encontrado financiación para sus películas. Y puso como ejemplo a Michel Hazanvicius, el ‘oscarizado’ director de ‘The Artist’.

Pero el dirigente del CNC, cercano a las cúpulas directivas de las televisiones, ha sido corregido en público por la ministra de Cultura, Aurelie Filipetti, que pertenece al núcleo duro del entorno más cercano de François Hollande. Flipetti ha dicho que el sistema tiene fallos y que hay que corregirlos,  que el Estado francés no puede ‘sobrefinanciar’ al sector. Y que ha llegado la hora de mejorar el esquema tras una reflexión profunda sobre el papel que deben jugar las televisiones en él. 

La polémica ha animado el debate en las publicaciones culturales del país vecino y, algunos expertos han aportado más puntos de vista. Hay quien cree que habría que volver a restarle autonomía a las televisiones. Quienes defienden esta opinión, aseguran que son ellas quienes inflan los cachés de las estrellas y han contribuido a elevar los costes de producción por su lucha para captar a los actores más taquilleros.

Y recuerdan que ahora, el 73% de las inversión cinematográfica de las cadenas se concentra en proyectos con presupuestos superiores a los siete millones de euros. Hace una década, este número no llegaba al 50%.