Crece la tensión entre Merkel y el Bundesbank La cancille

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Crece la tensión entre Merkel y el Bundesbank

La canciller alemana, Angela Merkel, ha dado instrucciones claras al Bundesbank para que deje de hacer de intermediario entre la India e Irán tras recibir, la mandataria, presiones desde Washington y Tel Aviv. El régimen iraní está acusado de apoyar el terrorismo, y por lo tanto la comunidad internacional ya ha impuesto varias sanciones económicas al país.

Según informa el rotativo alemán Handelsblatt, Nueva Delhi ya habría cerrado un acuerdo con los ministerios alemanes de Asuntos Exteriores y de Economía mediante el cual otorgaría 9.000 millones de euros anuales al Bundesbank para que éste los depositara en las arcas del banco Europaeisch-Iranische Handelsbank, que a su vez enviaría el dinero a Teherán. A cambio de este dinero, Irán suministraría petróleo a la India.

Hasta hace unas semanas, este proceso tenía lugar entre los dos países, sin embargo las presiones de EEUU han convencido a la India de que lo mejor sería buscar un intermediario. El diario alemán, que cita fuentes anónimas, asegura que Merkel ha forzado al Bundesbank a cumplir con los acuerdos ya pactados sin aceptar ninguno más.

Esta intromisión en los negocios del Bundesbank surge en un contexto poco amistoso. La semana pasada Merkel acusó públicamente en una reunión del sector bancario al presidente en funciones del regulador, Axel Weber, de ser poco solidario con los países más débiles de la zona del euro y ayer, también en el diario Handelsblatt, Juergen Stark, actual consejero alemán del Banco Central Europeo (BCE) junto a Weber, mantuvo en un artículo que las autoridades alemanas no están haciendo todo lo posible para reducir su déficit público.

El enfrentamiento entre Weber y Merkel se escenificó a principios del pasado mes de febrero con la renuncia del primero a ocupar la presidencia del BCE el próximo otoño. Esta noticia cogió desprevenida a Merkel, que se enteró del anuncio por un teletipo publicado por la agencia Reuters en el que explicaba esta decisión citando a fuentes anónimas. Weber nunca negó esta versión y poco después acudió al despacho de la canciller para debatir sobre su futuro, que según apuntan algunos expertos podría encontrarse en el Deutsche Bank.

Además, Berlín tiene otro frente abierto, esta vez de cara al exterior. Desde que comenzó el año el país centroeuropeo ha irritado, con su política internacional, a aliados de la talla de EEUU. Además de este último episodio con Irán, por el cual Alemania podría ser acusada de colaborar con países que apoyan el terrorismo, el Gobierno que preside Merkel se opuso el pasado mes de marzo a una intervención armada en Libia debido a la polémica que ella suscitaría entre el electorado teutón.

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