‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’, una película de Morten Tyldum

The imitation game
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Un ‘biopic’ correcto y elegante en su fondo y sus formas, sin apenas pegas. Tan solo una: su falta de originalidad convierte una historia extraordinaria en una película convencional. Es el precursor de la informática moderna y una figura clave en el fin de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, también es lo suficientemente desconocido para dar lugar a un ‘biopic’ capaz de reconocer su trabajo, denunciar el trato que recibió por su orientación sexual y acercar su historia a quienes no habían oído hablar de este brillante científico.

Complejo, interesante e incomprendido. Así fue el maltratado Alan Turing (Benedict Cumberbatch), el personaje sobre el que gira ‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’. La película se centra principalmente en uno de los episodios más destacados de su vida, su colaboración para descifrar Enigma, el código que usaban los nazis para comunicarse durante su conflicto con los aliados. Fue un hecho determinante para la victoria de estos últimos, al ser capaces de conocer de antemano los movimientos de sus enemigos.

Pero el trabajo de Turing y su equipo, que permitió salvar la vida a miles de personas, no se desveló hasta 1970. Demasiado tarde para el matemático, que –aparentemente- se suicidó en 1954 tras ser condenado y sometido a una castración química por mantener relaciones con un hombre.

La cinta ha sido, precisamente, criticada por tratar de puntillas el tema de la homosexualidad y, sobre todo, la persecución y discriminación que sufrió el científico. El drama sí que queda reflejado, pero es cierto que intenta escapar de los aspectos más oscuros, puede que para centrarse en la aportación de Turing al conocimiento y reivindicar su trascendente papel en la historia, más allá de gustos e injusticias.

Aunque tampoco se focaliza demasiado en el aspecto científico. El guión va más allá y plantea interesantes conflictos éticos -¿el fin justifica los medios?, o en otras palabras, ¿conseguir el fin de la guerra justifica los daños colaterales?-, e incluso juegos de espías, sin perder nunca de vista el perfilado retrato del personaje principal.

Turing, excelentemente interpretado por Cumberbatch, es tímido y a la vez carismático. Arrogante y difícil de comprender. Con dificultades para relacionarse con los demás. Amado y odiado. Irremediablemente, recuerda al Sheldon Cooper de ‘The Big Bang Theory’.

Para trazar este cuadro de Turing, la narración se estructura en distintos tiempos: el desarrollo central que ocupa casi todo el film, en el que el matemático y su equipo trabajan a contrarreloj para intentar desencriptar el código nazi en la Segunda Guerra Mundial, se intercala con ‘flashbacks’ que llevan a la adolescencia del matemático y un epílogo que muestra su decadencia en los últimos años. Pinceladas que ayudan a contextualizar su vida.

El personaje, el actor, la historia… grandes fortalezas que se ven afectadas por la falta de originalidad, sobre todo en cuanto a la dirección. No es que la película tenga grandes fallos. Todo lo contrario. Pero Morten Tyldum opta por una realización demasiado plana, demasiado cómoda. Sigue las pautas de estilo y corrección clásicas, sin un aporte personal, sin riesgo.

Sin duda, ‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’ cumple su objetivo, nos acerca con elegancia y fluidez a un personaje fascinante, aunque alguien tan excepcional se merecía una obra poco convencional. Puede que el encorsetamiento sea algo muy común en los trillados ‘biopics’, pero se echa de menos la experiencia vital que supone ‘Boyhood’, la inmersión que ofrece ‘Birdman’ o el ritmo y la original puesta en escena de ‘El gran hotel Budapest’, sus principales rivales en la lucha por el Oscar.

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