Cuba inicia la siembra de tabaco

Plantación de tabaco
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Las labores dan comienzo en Pinar del Río, la provincia líder en la producción de hoja. Como cada mes de octubre, los agricultores cubanos han iniciado ya la tarea de la siembra del tabaco, la materia prima fundamental de los cigarros habanos, cuya producción y venta en todos los mercados mundiales aporta a la isla, más de 400 millones de dólares (315,56 millones de euros) cada año.

En la página web de Habanos SA , la empresa mixta formada por Cubatabaco y Altadis que comercializa el producto acabado, se asegura que los primeros trabajos se llevarán a cabo en la provincia occidental de Pinar del Río, la mayor productora de hoja de la isla.

De hecho, esta zona privilegiada, en la que se cultiva el mejor tabaco del mundo, aporta más del 50% de la materia prima que se usa en el país. En especial, de la zona denominada Vuelta Abajo, cuya hoja es muy apreciada.

En total, durante la temporada que acaba de iniciarse, la 2014-2015, se sembrarán unas 16.000 hectáreas. En paralelo, los agricultores tabaqueros trabajarán en la preparación de tierras y la reparación de más de 4.000 aposentos que se utilizarán luego, en el proceso de cura de la hoja.

Los habanos se elaboran con variedades de tabaco negro cubano, cultivado en regiones específicas del archipiélago y protegido con denominaciones de origen. Los cigarros deben tener un peso superior a los tres gramos y haber sido fabricados según las normas de calidad de la industria local.

Según los expertos en la materia en la siembra de este año, junto a otras variedades de tabaco, predominarán los ‘Criollo 98’, ‘Habana 92’ y ‘Corojo 99’, variedades que han demostrado una fuerte capacidad de resistencia a las plagas más comunes en el país, el ‘moho azul’ y la ‘pata prieta’.

Habanos es la empresa líder mundial en la venta de cigarros ‘Premium’ de elaboración completamente manual. Sus productos están presentes en todos los mercados de los cinco continentes y el 90% de su facturación global proviene del exterior de la isla.

La mayor parte de la producción aún se hace a la manera tradicional, manualmente, gracias al trabajo de los ‘torcedores’ y ‘torcedoras’ que usan una tabla de madera, dos cortadoras, una guillotina y goma vegetal natural insípida e incolora, junto a los cepos que verifican la longitud y el diámetro de los cigarros.