Contando estamos en Cuba

Abaco

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Y no es que repentinamente, por obra y gracia de la Divina Providencia nos haya dado por las matemáticas las 24 horas, sino que tal acto se ha convertido en una obligación cotidiana.

Amanecemos cada día contando muertos, contaminados, ingresados, dados de alta y otras cifras emitidas por Salud Pública.

Contando los vacunados con nuestras dosis nacionales y de paso, los días que nos faltan para el otro pinchazo.

Contando, ahora mismo, la cantidad de detenidos por acciones ilícitas en robos, otros delitos y mutuas agresiones durante las ya finalizadas manifestaciones.

Contando las reservas de comida en la menguada despensa y las pocas tabletas en ese mueble ya en desuso llamado botiquín.

Contando las finanzas hogareñas lo mismo para adquirir algo de ensalada o pagar esa factura de pánico que la Unión Eléctrica nos hará llegar bajo estos calores infernales.

Contando, las autoridades financieras, qué cantidad estaría disponible para adquirir comida u honrar un buque tanquero o las deudas contraídas con instituciones financieras internacionales o medio mundo empresarial de por medio.

Contando, algunas presumidas damas, las canas que le han brotado a falta de un tinte para el cabello.

Contando horas y minutos para ver un buen programa o filme en la televisión nacional.

Contando errores y aciertos; deficiencias y logros.

Y entre las cuentas, esta de última hora. El presidente Biden dispuesto a regalarnos vacunas e internet cuando lo mejor que pudiera hacer es cumplir con sus propias promesas electorales.

Contando una y otra vez. Así al menos nos entretenemos en algo para mover las neuronas en este tedio y azote en camino de los 17 meses.