¿Cómo y cuándo solicitar un préstamo personal?

Cotizaciones

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Los principales indicadores económicos revelan un empeoramiento de la economía de los ciudadanos. Los precios continúan con su escalada en deterioro de la capacidad de ahorro de los trabajadores. Esa máxima de ‘llegar a final de mes’ supone un verdadero reto para muchos ciudadanos, abocados, en determinados casos, a solicitar préstamo personal con el único propósito de obtener cierta liquidez. Y esta misma situación se puede extrapolar a empresas de pequeño y mediano tamaño. Pero, ¿entendemos qué significa recurrir a esta gestión bancaria? Veamos algunos aspectos fundamentales.
Cuando se habla de solicitar un préstamo se refiere únicamente a la solicitud de dinero que hace una persona, o empresa, a una entidad bancaria, la cual concede ese crédito (o lo deniega en función a un examen de riesgos) a cambio de la devolución de esa cantidad más unos intereses fijados en un tiempo determinado, y cuyas condiciones también quedan establecidas en el contrato que firman todas las partes implicadas. Obviamente, una persona o empresa recurre a este tipo de préstamos cuando no cuenta con otra vía de obtención de liquidez para afrontar un determinado gasto. Es decir, salvo casos extravagantes, nadie se compromete en términos económicos por un simple capricho. O no debería darse este escenario.
Aparte de esa situación económica de obtener liquidez, esa persona o empresa debe plantearse sí puede afrontar ese crédito en función de los intereses que deberá afrontar en unos determinados plazos. Asimismo, también deberán estudiarse las posibles comisiones que pueden ir aparejadas a la firma de un préstamo personal. Esto es importante porque en caso de impago, el porcentaje de intereses aumentará; es decir, se deberá aún más dinero a la entidad bancaria, al tiempo que el banco iniciará una serie de trámites legales con el objetivo de asegurarse la recuperación de su dinero.
Trámites sencillos
La solicitud de un crédito o préstamo personal no requiere de unos trámites farragosos. Básicamente consiste en ser mayor de edad y en mostrar una ‘cierta solvencia’ documentada ante la entidad bancaria. Es decir, habrá que acreditar nóminas, declaraciones de Hacienda o saldos en cuentas bancarias, así como si se mantienen o no otro tipo de deudas económicas. En función de la documentación aportada, la entidad financiera concederá o denegará esa petición de un préstamo personal. Los expertos recomiendan que esa deuda que se establece con el banco suponga como máximo el 30-35% de los ingresos mensuales que se obtienen. De lo contrario, se estaría poniendo en serio peligro la viabilidad de concesión y, obviamente, de devolución del dinero.
En determinados momentos, donde la situación económica es crítica, muchas personas y empresas recurren a lo que se denomina como ‘dinero rápido’ que conceden determinadas empresas dedicadas a la concesión de créditos. Es una opción de obtener liquidez de manera inmediata, pero también es muy conocido que el porcentaje de los intereses y comisiones suele ser muy elevado, al tiempo que las posibles repercusiones por impagos son más graves. En estos términos económicos hay que ser muy responsable, y por este motivo, desde muchas entidades se están realizando diferentes campañas de educación financiera.