Si crees que Neil Armstrong fue un triunfador, tienes que ver ‘First Man’

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Si crees que Neil Armstrong fue un triunfador, tienes que ver ‘First Man’

Los protagonistas no son mentes magníficas, sino personas comunes que pagaron un coste increíble: el disfrute de la vida junto a sus seres queridos.

First man

Con el saber hacer de las mejores superproducciones de Hollywood, el director Damien Chazelle muestra el perfil más humano del primer hombre que pisó la Luna, que vivió un calvario tras la muerte de su hija. El físico Juan F. Cabrero Gómez comenta para SINC la película después del pase para los asistentes al congreso internacional astronáutico IAC 2018, de Bremen.

a película First Man, que se estrena en España el 11 de octubre, muestra un retrato heroico y mitológico –típico en el cine de EE UU– del programa espacial de la NASA Apolo 11; y lo hace a través de la figura de su comandante Neil Armstrong, un hombre física y mentalmente extraordinario.

La narración, inteligente y emotiva, parte de una historia pequeña y desconocida: la lucha de Armstrong (interpretado por Ryan Gosling) frente a la muerte de su hija pequeña a causa de un tumor. De esa manera, el director Damien Chazelle sitúa uno de los logros más asombrosos de nuestra historia en el contexto de lo humano. En First Man, los protagonistas de la llegada a la Luna no son mentes magníficas, sino personas comunes que pagaron un coste increíble: el disfrute de la vida junto a sus seres queridos, y de la suya propia.

Los protagonistas no son mentes magníficas, sino personas comunes que pagaron un coste increíble: el disfrute de la vida junto a sus seres queridos

Es una película épica que retrata a un hombre tímido y humilde

Con una banda sonora sencilla, alterna escenas románticas y de acción con los efectos sonoros precisos, como los ruidos metálicos y caóticos en los movimientos atmosféricos de las aeronaves, y el silencio sepulcral en el espacio exterior.

Puede que sea una de las representaciones más fieles de los vuelos espaciales en la gran pantalla. Lleva al espectador a la realidad de la exploración lunar con una intensidad soberbia, que nos traslada de la butaca de cine a los asientos de aquellas aeronaves o trozos de lata volantes, como decía Bowie.

Fiel a los hechos

Es una pieza cinematográfica impresionante, técnica y científicamente bien asesorada, como se aprecia en pequeños detalles. Especialmente bien cuidada está la documentación relacionada con la aviónica, navegación, telecomunicaciones, pilotaje, vestimenta; e incluso la escenografía extraterrestre, donde se muestran los distintos experimentos que se quedaron en la Luna y hoy se pueden observar gracias a satélites como el LRO.

Por ejemplo, el Laser Ranging Retro-Reflector (LRRR) dejado por Armstrong allí arriba sigue sirviendo a los científicos para hacer medidas de la distancia a la Luna y darnos cuenta de cómo se está alejando cada vez más.

Hay unos cuantos gazapos técnicos al final, en la escena del alunizaje, sobre todo en la apertura de las escotillas, las manipulaciones y los tiempos que los astronautas tardan en ponerse sus trajes, que deben ser largos para evitar la despresurización –concretamente, para vestirse con el de los estadounidenses hacían falta tres horas–. Estas aceleraciones y deceleraciones del tiempo pueden aceptarse como licencias de la ficción.

Por lo demás, el timming es el preciso, exceptuando la velocidad, demasiado lenta respecto a la realidad, con la que Armstrong dice la frase “Tranquility base here, the Eagle has Landed”, que fue recibida en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) con fluidez y escuchada por todo el mundo.

A pesar de toda su maravilla técnica, el estoicismo implacable de Armstrong termina por sentirse más como un obstáculo que como una revelación. Es una película épica y ambiciosa que retrata a un hombre tímido y humilde. First Man habla de la verdadera grandeza de las hazañas: el héroe no tiene por qué ser sobrehumano.

Fuente: SINC

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