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Lecturas im-prescindibles
Ana M. Pastor
Ser padre es una tarea complicada, exige esfuerzo y dedicación, noches sin dormir y tener más paciencia que el Santo Job, como decía mi madre, pero esa abnegación es una cosa y otra bien distinta que las ‘habilidades’ de los hijos provoquen a sus progenitores problemas con la ley.
Esto es lo que ha sucedido, por ejemplo, en la localidad canadiense de Vancouver, donde un bebé ha provocado la detención de su padre jugando con el teléfono. Al parecer, el niño, de 11 meses, llamó por accidente a la policía, por lo que los agentes acudieron a la residencia de donde provenía la llamada, para comprobar si sucedía algo. La visita a la casa, sin embargo, no fue en vano ya que permitió a la Policía descubrir 500 plantas de marihuana en una de las dos habitaciones de la casa, por lo que el padre del crío, de 29 años, fue detenido acusado de producción de estupefacientes.
Y si llamar a la ‘poli’ con 11 meses ya es una proeza, además de toda una puñetera casualidad, conducir con seis años ya es de nota. Sin embargo, la pericia de este tierno infante ha provocado graves problemas a sus padres. Les cuento.
Un niño estadounidense de seis años tomó las llaves del coche de sus padres y condujo nueve kilómetros para llegar a la hora al colegio, tras perder el autobús escolar, antes de perder el control y estrellarse contra un árbol. El menor sólo sufrió heridas leves, pero los padres perdieron la custodia de su hijo y de su hermano menor, ya que no está claro como pudo el chico coger el automóvil. Por si fuera poco, el chaval explicó a las autoridades que aprendió a conducir jugando con dos videojuegos para adultos.
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