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Rebeca Grynspan Mayufis, secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)

Rebeca Grynspan Mayufis, secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)
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La política y economista costarricense reivindica como gran activo de Iberoamérica su diversidad y la forma de gestionarla. Un ejemplo que contrapone a lo que ha supuesto la llegada de Donald Trump a la Presidencia de EE.UU.

"Estamos dando la ofensiva cultural contra Trump"

Para acceder a su actual cargo, Rebeca Grynspan fue elegida por unanimidad por los representantes de los 22 países que conforman la comunidad iberoamericana. Un logro que, a juzgar por sus respuestas, debe estar considerado como uno de los más preciados por quien también fue secretaria general adjunta de Naciones Unidas, administradora asociada del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) o vicepresidenta de su país, Costa Rica.

En la presentación del libro "Somos Iberoamérica", que celebra los 25 años de cumbres iberoamericanas, Grynspan reivindica constantemente como el gran activo de Iberoamérica esa capacidad de la región de consensuar, de conjugar pluralidades y, en definitiva, de valorar su diversidad. Un ejemplo que contrapone a la presencia implícita, como gran antagonista, de Donald Trump y lo que supone su llegada a la Presidencia de EE.UU. que, no obstante, aunque sea como ejemplo en negativo, marca también un rumbo a seguir.

En estos 25 años de Cumbres Iberoamericanas, comencemos por comentar cuáles son los motivos de celebración.

Creo que son muy pocos los ejemplos en el mundo de 25 años de diálogo político y de cooperación ininterrumpido. Máxime cuando no estamos hablando de una región homogénea, sino muy heterogénea tanto en estructura social como en temas políticos y económicos, y aún así este diálogo nunca se ha frenado. En primer lugar, este es un logro importante. Pero además esta es una región que sigue apostando hoy en día por el multilateralismo, por el diálogo, por la cooperación y por la paz. Hoy en día, esos son valores fundamentales en un mundo en el que oímos voces mucho más proteccionistas, xenófobas y fragmentarias. Valoro mucho lo que la región ha logrado mantener en este espacio durante todo este tiempo y creo que vale la pena celebrarlo.

¿Y cuál es el balance o principal logro de este periodo?

El espacio iberoamericano ha construido la plataforma de cooperación sur-sur y horizontal, en mi opinión, más desarrollada que hay en el mundo; no por su monto, pero sí por su funcionamiento. No hay ninguna otra región que tenga una plataforma de cooperación donde sea cierto que se rompa la dicotomía entre donante y receptor; donde todos los que participan, aportan; donde no hay país tan pobre que no tenga nada que dar, ni país tan rico que no tenga nada que recibir. Se ha convertido en un modelo y ejemplo en el mundo y somos los únicos que inclusive tenemos un informe de cooperación sur-sur donde damos cuenta de las acciones en los países. Hemos desarrollado una metodología, una cuantificación, una conceptualización, que es la más desarrollada en estos momentos.

Sin embargo, habrá todavía muchos retos pendientes por cubrir. Coméntenos algunos.

Creo que nunca hay que darse por satisfecho con lo logrado y, de hecho, mantener lo logrado ya es un reto en sí mismo. Somos una voz, como dije antes, que promueve unos valores que en estos momentos son muy importantes en el mundo. Hay que evitar que los países vayamos de nuevo por un camino equivocado en lo económico, donde no nos importe la solidaridad, la desigualdad y el reto de la pobreza que siguen siendo muy importantes en la región. Otro reto que nosotros personalmente nos hemos fijado como prioritario es la situación de la juventud ya que América Latina tiene en estos momentos el corte de jóvenes, de gente entre 15 y 29 años, más grande que ha tenido en su historia. Son, por un lado, los jóvenes más formados que hayamos tenido nunca, porque tienen más años de estudio que sus padres; pero, al mismo tiempo, uno de cada cinco no están insertos ni en el mercado laboral ni en el educativo. Además, de ellos, 3/4 partes son mujeres; por tanto, el tema de la equidad de género, de las oportunidades para las mujeres y de la conciliación entre familia y trabajo sigue siendo un reto enorme para nuestra región. Y, por supuesto, todo el tema del nuevo mundo del trabajo: cómo vamos a preparar a nuestros jóvenes, cómo va a ser la calidad de nuestra educación, cuáles son las habilidades que vamos a poder darles para afrontar el mundo.

¿Existe algún programa en particular para abordar esta brecha de género? Llama la atención que por ejemplo en las Cumbres figuren como mucho una, dos mujeres.

Efectivamente, a las Cumbres van los jefes de Estado y de Gobierno y durante muchas de ellas la única mujer era Violeta Chamorro, después Mireya Moscoso que fue presidenta de Panamá, Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff, Laura Chinchilla y Michelle Bachelet… pero en lo que está en nuestras manos, por ejemplo en el libro que hemos editado para conmemorar estos 25 años, me he preocupado personalmente de que en las 25 entrevistas haya una gran representación femenina.



¿Qué han pretendido transmitir con este libro?

Decidimos hacer entrevistas a cocineros, artistas, políticos, científicos, mucha gente de la cultura, periodistas… porque lo que queríamos era mostrar la pluralidad de nuestra región, que yo creo que es precisamente lo que caracteriza al espacio iberoramericano. Hemos logrado mantener un respeto por un mundo plural, diverso, donde hemos ido más allá de la tolerancia. Uno tolera lo que no le gusta, pero hay que ir más allá y valorar la diversidad, al otro. En un mundo donde hay tanto intolerancia y racismo hay que poner en valor la diversidad y verla en nosotros mismos. Decía el otro día Pilar del Río que ella no existiría si no fuera por la diversidad porque ella misma es un producto del encuentro entre personas de distintos lados y de culturas y de lenguas. Si reconociéramos más en nosotros mismos que todos somos complejos y múltiples lograríamos entender más la diversidad y la pluralidad de lo que nos rodea.

Ayer mismo, en un acto en casa de América, figuras tan significativas como Marcelo Ebrard, exjefe de Gobierno del Distrito Federal, o Celso Amorín, exministro de Exteriores de Brasil, reivindicaban pasar a ofensiva cultural contra Trump. ¿Qué cree que se podría hacer desde la Comunidad Iberoamericana en este sentido?

Yo creo que nosotros ya lo estamos haciendo en el sentido de que estamos enfatizando nuestros valores y la cultura como la columna vertebral del espacio iberoamericano. Tal vez la palabra no sea la cultura; sino las culturas. Pero lo cultural como instrumento de convivencia, no sólo como producción artística; sino como la expresión de la sociedad. Tenemos en ello los programas más diversos y exitosos de lo Iberoamericano que están ahí. Hemos apostado por el cine, por el teatro, por las bibliotecas, por los museos, por los archivos. Hemos abierto los espacios a la participación, a la creación y a la innovación por parte de los jóvenes. Hemos mapeado las iniciativas de solución de problemas comunitarios en la región, que constituyen una enorme riqueza con una construcción que viene de abajo para arriba. Eso es lo que tenemos que enfatizar.

En este gran cambio en el contexto internacional que ha supuesto la llegada de Trump, uno de los países más afectados es México, ¿cómo cree que se está gestionando la situación?

Creo que tener un buen vecino es muy importante ya que un mal vecino es muy difícil. Pero creo que México tiene muchas fortalezas y está manejando la situación de la mejor manera posible. Es una buena oportunidad para poner de relieve que, tal vez, no debemos nunca depender demasiado de un solo socio comercial y que la diversificación es importante. En este sentido creo que la apuesta de México por la Alianza del Pacífico es muy buena. También la convergencia con el Mercosur sería enormemente beneficiosa para la integración de la región. En definitiva, estamos ante una oportunidad para integrarse.

Y probablemente el otro país más afectado sea Cuba ¿cómo valora su caso?

Con respecto a Cuba lamento mucho el retroceso. Creo que el tema del turismo y las remesas, que se verán afectadas por las decisiones tomadas, tiene un impacto sobre Cuba. Nosotros habíamos celebrado mucho la normalización de las relaciones con EE.UU. y lamento profundamente el retroceso ahí.

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