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Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid

Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid
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Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid

La portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid sostiene que el PSOE “se llama a engaño” si cree que Ciudadanos va a romper su pacto con Cifuentes.

“¿A qué hay que esperar para echar a Cifuentes? ¿A que a Gabilondo le venga bien por cálculos electorales?”

La política madrileña no se puede decir que sea aburrida. Y en el último mes mucho menos: estalló la operación Lezo que llevó entre rejas a Ignacio González, salieron nuevos casos de la trama Púnica, la UCO señaló a la presidenta de la Comunidad de Madrid, se vivió una intensa comisión de investigación sobre el famoso informe de la Guardia Civil y una moción de censura de Podemos llamó a la puerta de la Asamblea de Madrid. Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de la formación morada, fue la encargada de defenderla. Los números no dieron y el tono bronco (con declaraciones machistas incluidas) tomó el protagonismo. “Fueron declaraciones tan casposas que retrotraen a tiempos dictatoriales”, lamenta la política a ElBoletín.com.

Y es que la aritmética de la Asamblea de Madrid es clara: Ciudadanos tiene la llave de cualquier decisión, al ver que la suma de PSOE y Podemos se queda a un diputado de la gobernabilidad. A pesar de que la organización naranja insiste en que no quiere experimentos con Ruiz-Huerta, la portavoz mira a los socialistas por no dar un paso al frente ante “el estado de excepción que estamos viviendo”: “Hemos sido los únicos que hemos tenido una iniciativa contundente”. Por ello, la parlamentaria reclama a los de Ángel Gabilondo que muevan ficha (y eso implica entenderse con Ciudadanos), pero siempre y cuando aparezcan con políticas “radicalmente distintas y transformadoras” a las del PP. Lo que es seguro es que la actividad en Madrid no deja de dar sorpresas.

Venimos de unas mociones de censura donde Rafael Hernando y Ángel Garrido han realizado comentarios machistas contra usted e Irene Montero, ¿qué opinión le merecen este tipo de intervenciones?

Sacaría algunos paralelismos y una sola diferencia entre las mociones de censura. La primera de ellas es que en el Congreso han vertido expresiones casi, y subrayo el casi, tan machistas como las que hicieron en la moción de censura contra Cristina Cifuentes. El PP en el Congreso ha pasado por la corrupción como si no fuera con ello, al igual que aquí. Y la única diferencia sustancial es que en el Congreso de los Diputados Rajoy decidió abandonar el confort del plasma y salir a la tribuna a diferencia de lo que hizo Cifuentes.

Yo creo que el nivel de expresiones machistas del PP tanto aquí como en el Congreso dice mucho, en primer lugar, de la categoría personal que tiene esta gente porque, como decía Ramón Espinar el día de la moción a Cifuentes, lo que diga Pedro de Juan, dice más de Pedro que de Juan. Pero es que, aparte de eso, lo que me resulta indicativo es que no tienen ni un solo argumento en contra de lo que Irene Montero y yo misma dijimos en las mociones de censura. ¿Qué van a decir? Están absolutamente inundados de casos de corrupción. No es verdad que haya un viejo y nuevo PP y sus políticas son un absoluto desastre porque solo generan desigualdad. Ante todas esas acusaciones tan evidentes, al no poder responder con argumentos de ningún tipo, pues han decidido entrar en la estrategia de la descalificación personal y el machismo más burdo y más zafio haciendo también evidente que esto no les diferencia nada del PP de Aguirre ni del PP de Fraga. Fueron declaraciones tan casposas que retrotraen a tiempos casi dictatoriales.

¿Consiguió Podemos dar la sensación de que hay una alternativa a Cristina Cifuentes pese al tono bronco?

Las diferencias se vieron claramente: los consejeros y su portavoz solo quisieron entrar al barro, a la descalificación y a dar un espectáculo bochornoso en el que no hubo ni una sola contestación a nuestras propuestas políticas (si acaso la consejera de Hacienda, que contestó a nuestro programa) frente a la exposición que yo hice de hora y media donde no solo desmonte el modelo económico y las políticas de Cifuentes, sino que expusimos un programa con más de 500 medidas que sería una alternativa válida.

Ahí están los dos modelos donde la ciudadanía puede observar las diferencias. Más allá de que, lamentablemente, fue tan bochornoso el espectáculo que dio el PP, que al final, es cierto, que muchos medios de comunicación recogieron gran parte de esto. Es un escándalo que en pleno siglo XXI un vicepresidente como Ángel Garrido dijera las cosas que dijo tan machistas, tan zafias y tan inaceptables. Al final transcendió mucho, pero por lo abrumador y lo fuerte que fue.

Desde Podemos se ha insistido en que la moción de censura a Cifuentes es una “moción ganada porque tenemos la mayoría de la calle”, ¿puede provocar frustración a esa “mayoría de la calle” que ese objetivo no se alcance en la Asamblea?

Claro que sí. Genera frustración en la gente que no se pueda echar al PP de las instituciones cuando ya ha habido una mayoría de ciudadanos que se pronunció en 2015 a favor de echarles. Aunque en primer lugar, Ciudadanos mintió a sus votantes cuando dijo que nunca iban a investir a un gobierno corrupto ni a un gobierno del PP y, sin embargo, aquí están sosteniendo al PP de Cifuentes y en el Congreso al PP de Rajoy. Además de esto, ellos gobiernan gracias a una ley electoral injusta que tenemos en la Comunidad de Madrid que expulsó de la Cámara a IU, pese a los votos que tuvo [3%] al no superar la barrera del 5% de los votos que se impone. La realidad es que las fuerzas alternativas al PP ganamos las elecciones.

Por tanto, sí hay una mayoría ciudadana no solo a favor de la moción, porque aunque el PSOE se ha negado a consultar a las bases, las encuestas señalan que muchos de sus militantes y votantes estaban a favor de esta moción, así que la gente ha votado mayoritariamente a echar al PP. ¿Genera frustración? Desde luego, pero lo que también sirve para entender esta frustración es la respuesta del PSOE de que no dan los números. Lo que genera frustración es que los grupos que están en la Asamblea no sean capaces de sentarse a dialogar con Podemos para trabajar por una mayoría alternativa de cambio que sea capaz de echar al PP del gobierno. Eso es lo que frustra, no una moción de censura. Hemos sido los únicos que hemos tenido una iniciativa contundente frente al estado de excepción que estamos viviendo.

¿Qué le falta a Podemos para sumar los votos de PSOE y Ciudadanos ante un gobierno que aparentemente está en horas bajas? ¿En qué falla Podemos?

Por parte de Ciudadanos la cosa es verdaderamente complicada. Una vez que llegaron a las instituciones y se dedicaron a sostener al gobierno de los EREs en Andalucía, al partido más corrupto de Europa que es el PP de Madrid y a Rajoy, nos han demostrado que han venido a las instituciones para lograr que nada cambie y para mantener el régimen del bipartidismo. Ciudadanos está exclusivamente para lograr que nada de eso cambie. Es complicado que quiera dialogar con nosotros a favor de una alternativa de cambio.

Respecto al PSOE, es difícil para nosotros saben en qué hemos fallado. Les hemos mandado un documento para negociar sobre la base de propuestas programáticas y aunque vinieron a la reunión, fueron con el ‘no’ por delante. No quisieron hablar de los contenidos concretos. Con el PSOE, como dijeron ellos mismos, compartimos gran parte de las propuestas programáticas, pero si no se sientan a decirnos en qué cosas concretas… En el caso del Gobierno de la nación las diferencias están más claras: está la cuestión de la plurinacionalidad, la cuestión de que Pedro Sánchez intentó formar gobierno con Ciudadanos que tenía contenidos económicos inasumibles, pero en la Comunidad de Madrid no se ha producido tal conversación sobre lo único que veo que es válido, que es el contenido de las políticas. El reparto de sillones es lo de menos. Al tener ellos 10 escaños más, lo lógico sería que encabezaran esa lista. En ese sentido no vamos a tener el menor problema, pero sin sentarse a discutir con nosotros pues es difícil hacer autocrítica. Hemos tendido la mano y ellos la han rechazado

¿A qué se debe entonces esa negativa del PSOE? Ellos dicen que sin Ciudadanos es absurdo sentarse a negociar

Yo creo que ellos han estado sumidos a un proceso interno que en el momento en el que planteamos la censura estaban mirándose el ombligo y haciendo cálculos sobre lo que beneficiaba a unas corrientes o a otras y a sus intereses de partido. Lo que nosotros hemos respondido es que a la gente no se le puede contestar con cuestiones de interés partidista cuando hay cuestiones tan urgentes que son consecuencia directa y clara de la corrupción del PP y de sus políticas. Es que hay 21.000 personas en la Comunidad de Madrid que se ha muerto esperando una ayuda que tenían reconocida a la dependencia y que no les ha llegado; hoy estamos viendo cómo los niños y niñas de los colegios van a tener que acabar antes las clases porque no pueden soportar la temperaturas de las aulas; y cómo los juzgados y los hospitales se caen a pedazos… Con este tipo de emergencias no se le puede decir a la gente ‘oiga, esperen a 2019 a ver si ganamos las elecciones’. El PSOE está teniendo una actitud francamente irresponsable.

Entonces no compra el argumento de Ángel Gabilondo de esperar a posibles acontecimientos para presentar una alternativa a Cifuentes...

No estamos de acuerdo con la paciencia que dice Gabilondo. ¿A quién está dirigiendo ese mensaje de que hay que tener paciencia? ¿A la gente o a nosotros? Yo creo que el PSOE a veces trata a Podemos con esta displicencia como si fuésemos una especie de jóvenes con la clásica premura de la adolescencia. Nosotros venimos de un movimiento indignado que salió a la calle diciendo que eran insoportables estas políticas corruptas y generadoras desigualdad. Estamos en las instituciones procediendo del 15-M y no tenemos deudas con nadie más que con la gente que nos ha votado.

La urgencia es toda, no hay un minuto que perder, no podemos esperar. Estamos viendo que ha salido Granados de prisión diciendo que Cifuentes era la segunda que más mandaba en el PP de Madrid. Eso significa que sabe más de lo que dice. Y además está señalada por un informe de la UCO, que ha sido la misma UCO quien ha metido entre rejas a Granados. Y, además, hay varios imputados en su grupo y consejeros que están en una situación de aprietos judiciales. ¿A qué hay que esperar? ¿A que a Gabilondo le venga bien según sus cálculos electorales? Eso no es una respuesta aceptable para la gente.

En el caso de que el PSOE dé un paso al frente, ¿Podemos apoyaría una moción de censura?

Si deciden, aunque no parecen estar por la labor, siempre vamos a estar dispuestos a establecer un diálogo para negociar una mayoría alternativa de cambio. Siempre. Lo que pasa es que a mí me parece que el PSOE se llama a engaño si piensa que Ciudadanos dentro de unos meses, sin ninguna razón aparente, va a querer quitar el apoyo a Cifuentes para dárselo al Grupo Socialista. Eso está bastante claro que con Ciudadanos es difícil.

¿Y si el PSOE llama a Podemos teniendo antes un acuerdo con Ciudadanos?

Nosotros siempre estaremos con las puertas abiertas para negociar, eso sí, sobre acuerdos programáticos. Lo que no vamos a hacer es quitar un gobierno para poner a otro que haga políticas iguales, que eso es lo importante. Lo relevante no es el cambio de caras: quitar a Cifuentes para poner a Gabilondo, sino que las políticas sean radicalmente distintas y transformadoras. Si eso es así, sobre esa base, nosotros por supuesto que apoyaremos cualquier acuerdo.

Durante la legislatura han salido nuevos casos de la Púnica, ha estallado la operación Lezo, también el informe de la UCO y ahora Granados ¿en qué situación ve a Cifuentes? ¿Ve a Cifuentes hasta 2019?

Veo a Cifuentes en una situación de franca debilidad. Tiene a su partido apuntalado por casos de corrupción donde cada día se ven más claras las premisas con las que llegó Podemos a la Asamblea de Madrid de que no es verdad que Cifuentes traiga un nuevo PP frente a un viejo PP. Cada día vemos cómo los que estaban entonces, están ahora y cómo todos ellos participaron en estas operaciones que están siendo investigadas. Vemos cómo Cifuentes pudo haber participar en el amaño del contrato de cafetería, cómo es cierto que Arturo Fernández hacía donaciones a Fundescam a cuyo patronato pertenecía Cifuentes, Enrique Ossorio y muchos de los integrantes actuales del grupo parlamentario y del gobierno… Los de entonces, son los de ahora. Están contra las cuerdas en los sumarios judiciales.

Y, además de eso, no han hecho ni una sola política que rompa las políticas del PP de Aguirre y González que lo único que hicieron fue endeudar esta región, convertirla en un paraíso fiscal y descapitalizar los servicios públicos con recortes. Cifuentes no ha recuperado esos recortes, no ha dejado de endeudar la región, no ha recaudado impuestos para los ricos y no ha hecho ni una sola política transformadora. Es un PP continuista, que ha estado sostenido sobre una imagen de marketing, de boutique de moda que Cifuentes se había construido y que en estos últimos días se le ha roto porque en la moción dieron un espectáculo bochornoso, de machismo, de zafiedad, de bajar al barro más infame y en el que ella no quiso hablar en la moción. Luego Mariano Rajoy ha decidido no seguir este camino y aceptar el cuerpo a cuerpo con Pablo Iglesias y la ha dejado sola y abandonada en su huida del hemiciclo.

Marco González

Periodista o intento, por lo menos. Aprendiendo. Y todo con un mejunje en la cabeza, pero con el periodismo comprometido como pegamento de unión.

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