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José Antonio Pérez Tapias, exdirigente de Izquierda Socialista

José Antonio Pérez Tapias, exdirigente de Izquierda Socialista
José Antonio Pérez Tapias, exdirigente de Izquierda Socialista
“Entre Pedro Sánchez y Susana Díaz el espacio de Patxi López va a ser difícil de ensanchar”
José Antonio Pérez Tapias, exdirigente de Izquierda Socialista
José Antonio Pérez Tapias, exdirigente de Izquierda Socialista
José Antonio Pérez Tapias quiere que el PSOE se identifique como un partido “claramente a la izquierda” y rechaza que Susana Díaz sea la solución a la crisis del partido.

José Antonio Pérez Tapias quiere que el PSOE se identifique como un partido “claramente a la izquierda” y rechaza que Susana Díaz sea la solución a la crisis del partido.
El exdirigente de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias, es un firme defensor de la candidatura de Pedro Sánchez a las primarias del PSOE. Así lo pone de manifiesto en una entrevista a ElBoletín.com en la que destaca que si algo tiene Sánchez es el apoyo de los militantes. Un respaldo, explica, que sirvió a Benoît Hamon para ganar las primarias del Partido Socialista francés.

“En convocar la participación política de esa militancia está la fuerza de Pedro Sánchez, que no hay que infravalorar, sino tener en cuenta en todo su potencial objetivo”, señala Pérez Tapias, que no ve “espacio” para el exlehendakari Patxi López una vez que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, anuncie, tal y como todos esperan, su candidatura a las primarias.

Precisamente, el exdiputado y profesor en la Universidad de Granada no cree que Díaz sea la “respuesta que necesita la crisis del PSOE” ante su posición en asuntos como una reforma federal y sostiene que el partido del puño y la rosa “tiene que posicionarse para que sea identificable claramente a la izquierda”.

-¿Qué queda en el PSOE del partido fundado por Pablo Iglesias?

Después de 137 años queda sin duda mucho. Ahí está esa militancia activa, comprometida y que no se resigna y que quiere hacer valer sus condiciones socialistas. Es lo que estamos viendo estos días con esas plataformas constituidas por las bases, que dan muestra de la vitalidad de los militantes y que el legado de Pablo Iglesias está vivo y sigue dinamizando la organización.

-¿Esta voz de la militancia está siendo escuchada por parte de la dirección? ¿Se tiene en cuenta a las bases?

Estamos constatando en los últimos meses que desgraciadamente hay una distancia grande entre los órganos del partido y esa militancia. Sin duda esta distancia es motivo de preocupación y que los cauces de comunicación dentro del partido, que deberían ser mucho más abiertos, no funcionen de esta manera. Hay mucho que corregir, mucho que cambiar si queremos reconstruir el PSOE y su proyecto.

-Se habla mucho en las últimas semanas de la necesidad de recuperar los “principios del socialismo”. ¿Ha perdido el PSOE estos valores?

A lo largo del tiempo, no solo el PSOE, sino cualquier organización, va sufriendo muchos cambios y no todos son positivos. El trasiego con las realidades cotidianas y con la dinámica política hace que ciertas cuestiones se pierdan de vista y en determinado momento hay que actualizarlas. Y no para mirar atrás y conservar las cosas tal y como se produjeron en el pasado, sino para mantener lo que no debe ser olvidado. Hay que tener presente que sin memoria no hay futuro, sino solo falsas ilusiones.

Ciertos principios, ciertos valores que empujan hacia la solidaridad, hacia el objetivo de justicia, hacia mantener levantadas las banderas de la libertad y la igualdad hay que actualizarlos constantemente y adaptarlo a los nuevos tiempos.

-¿No se tienen en cuenta estos valores?

El PSOE emergió en el seno del movimiento obrero como un instrumento de los trabajadores y trabajadoras para su propia emancipación y eso es lo que hay que mantener muy vivo en una organización que sigue funcionando.

Es verdad que los trabajadores y las trabajadoras de nuestra época tienen problemáticas distintas a las del siglo XIX, aunque algunas son similares todavía, y se mueven en un mundo muy diferente, pero el partido tiene que ser ese instrumento de los propios trabajadores y la ciudadanía que optan por los compromisos que nos definen como un partido de izquierdas. En ese sentido la organización tiene que estar al servicio de todo ello. No vale que la organización se constituya en un fin en sí misma o que se repliegue o que siga manteniendo dentro de ella prácticas clientelares o una forma de funcionar muy jerárgica y sometida a una oligarquía que decide por todos. Esas son las cuestiones que hay que corregir y que hay que reenfocar.

El PSOE igualmente tiene que posicionarse de manera que sea identificable claramente a la izquierda


-Hacer de la lucha obrera y la defensa de los derechos sociales el eje de su actuación.

Efectivamente. Tiene que ser así. El mundo del trabajo está mucho más diversificado, ya no hablamos solo de la clase obrera industrial como era a finales del XIX, sino que hay muchas situaciones entre los trabajadores incluyendo lo que supone el paro para muchas personas.

Aparecen situaciones nuevas como las que se describen en términos de precariado, que es muy transversal a diferentes clases sociales, que requieren respuestas eficaces y solidarias. El paro juvenil, por ejemplo, es clamoroso y es una problemática grave para el presente y el futuro de nuestra sociedad. También un sistema de pensiones que garantice una vida digna por no hablar de la correlación entre economía y ecología con todas las cuestiones medioambientales.

-Los socialistas europeos están apostando por líderes más de izquierdas, como ha sido el caso de Francia con Benoît Hamon. ¿Este es el camino a seguir?

Pienso que sí. El PSOE igualmente tiene que posicionarse de manera que sea identificable claramente a la izquierda. No basta con decir que uno ya se pone en determinado lugar. Tiene que ser creíble ese posicionamiento. Y serlo a través del proyecto que se debe reformular, a través de los cambios que se hagan en la organización, a través de los liderazgos que se consoliden y una vez hecho esto hay que recabar la confianza de la ciudadanía. Vivimos una etapa en la que esta confianza se ha visto muy mermada por diversos motivos como los problemas de corrupción que han tendido un manto de sospecha sobre la política española y determinadas actuaciones del PSOE que han desdibujado su propia imagen y que se remontan a lo que supuso la reforma del artículo 135 de la Constitución.

Esto en un marco donde la socialdemocracia en Europa ha vivido una situación muy difícil porque se transigió mucho ante el empuje neoliberal pensando que se podían hacer determinadas políticas sociales sin tocar a fondo lo que eran las cuestiones que se iban planteando en el mundo de la economía hasta llegar a esta época de un capitalismo financiero, que acaba siendo un capitalismo asilvestrado, muy despiadado, y negando conquistas sociales.

-Algunos compañeros de partido, como el presidente de Aragón, Javier Lambán, han sido muy críticos con la victoria de Hamon.

Son expresiones desafortunadas que dan a entender que no se ha captado lo que está ocurriendo en este mundo, que es una crisis de la izquierda a la que hay que dar una respuesta ágil y eficaz. El panorama de la izquierda es muy distinto al de tiempo atrás, la izquierda se ha pluralizado, tiene que dar nuevas respuestas y atender al clamor de la militancia. El triunfo de Hamon en Francia responde a eso. En España lo que puede representar la candidatura de Pedro Sánchez apunta por ahí, a recuperar el partido por la izquierda, a recuperar el proyecto socialista redefiniendolo en un nuevo contexto.

-¿Tiene Pedro Sánchez alguna posibilidad de recuperar la Secretaría General del PSOE?

Podemos hacer algunas consideraciones viendo lo que han ocurrido en otras latitudes. En el Partido Laborista británico se presentó Corbyn y parecía un candidato con pocas posibilidades y sin embargo ganó las primarias. En el Partido Demócrata de los EEUU se presentó Sanders y tuvo muchas posibilidades y algunos se lamentan de que no ganara porque hubiera sido un candidato más potente para enfrentarse a Trump. Y ahí estamos viendo lo que ha ocurrido en el Partido Socialista francés hace unos días.

Hamon tampoco era el candidato del aparato, incluso competía con Manuel Valls, que venía de ser el primer ministro, y ha ganado. Ha contado con el apoyo de un sector mayoritario de las bases, de los militantes, y de los ciudadanos que han votado al ser unas primarias abiertas. Eso es lo que puede representar Pedro Sánchez y el empuje que estamos viendo desde las bases no es una cuestión baladí ni es una minoría arrinconada. Es un movimiento muy importante. En convocar la participación política de esa militancia está la fuerza de Pedro Sánchez, que no hay que infravalorar, sino tener en cuenta en todo su potencial objetivo.

-¿Existen favoritismos? Es decir, ¿parte alguien con ventaja en esta carrera?

Siempre se plantean este tipo de cosas en un proceso de primarias o en cualquier proceso electoral. Todos sabemos que tal y como funcionan los partidos quien cuenta con el favor del aparato, con ciertos resortes orgánicos, puede pensarse que cuenta con alguna ventaja que merma el principio de neutralidad. Aún siendo así el apoyo de la militancia es la fuerza que dé una victoria electoral suficiente como para reconducir todo esto en la dirección que, en este caso, Pedro Sánchez puede señalar.

Pedro Sánchez y el empuje que estamos viendo desde las bases no es una cuestión baladí ni es una minoría arrinconada.



-¿Qué le parece la candidatura de Patxi López?

Como cualquier otro compañero está en su derecho de presentarse. No obstante muchos pensamos que el mismo hecho de presentarla en el momento en el que lo hizo y como lo hizo podemos entender que fue algo casi dictado. Pedro Sánchez representa un proyecto con la suficiente entidad como para hacerlo valer y Patxi López veremos a ver cómo se sitúa en un contexto en el que nos podemos encontrar con la candidatura de Pedro Sánchez ya anunciada y con la candidatura, si se decide por fin, de Susana Díaz. Entre esas dos candidaturas el espacio de Patxi López va a ser difícil de ensanchar. Hay voces que invitan a que López y Díaz lleguen a un tipo de acuerdo. Allá ellos.

-Sobre Susana Díaz, ¿hay espacio en el PSOE para el proyecto de la presidenta de Andalucía? Muchos aseguran que sus políticas no 'cuajaría' de Despeñaperros para arriba, que carece de proyecto nacional.

Por una parte, Susana Díaz con trabajar a fondo todo lo que requiere y reclama la Junta de Andalucía de su presidencia ya tiene tareas bastantes. Hay sectores del partido, especialmente entre secretarios de federaciones territoriales, que piensan que puede ser la candidata que apoyarían. Mi opción es otra. Yo pienso que Susana Díaz no es la respuesta que necesita la crisis del PSOE visto el conjunto de la situación del estado español y de las problemáticas que nos afectan. El tratamiento de Díaz es poco sensible en algunas cuestiones como la reforma federal. Hay determinadas maneras de operar y proceder que no son las más adecuadas para el conjunto de España. Por eso los que apoyamos a Sánchez esperamos que Díaz tome una decisión cuanto antes, ya sea en un sentido o en otro.

-¿Debe la organización del PSOE renovarse?

Por supuesto que sí. Nosotros habíamos planteado la celebración de un Congreso extraordinario cuanto antes para salir de esta situación de interinidad de un partido descabezado, muy traumatizado, con una gestora en su dirección que se excede de sus funciones. Dicho esto y con una fecha de Congreso a la vista el PSOE, llegado el momento, se tendría que acometer a fondo la reorganización del partido. Hay que entrar en cómo asumir criterios distintos para un partido del siglo XXI que tiene que funcionar de otra manera. Tiene que ser muchos más poroso a todo lo que ocurre en la vida de nuestra sociedad, tiene que ser mucho más participativo de manera que los ciudadanos que quieran militar encuentren un cauce adecuado y unas estructuras partidarias mucho más ágiles para deliberar, para debatir y para decidir.

-Un PSOE del siglo XXI y más abierto.

Sí, sí, sin duda. Mucho más abierto y que sea capaz como organización de una interlocución mucho más efectiva con los movimientos sociales. Hay que escuchar esos mensajes ofreciendo un proyecto y unas propuestas que a su vez sean identificadas claramente por la ciudadanía. En el seno de la izquierda el partido tiene una tarea que hacer articulando esa izquierda, vertebrando todo ese espectro político y hace falta una práctica de diálogo que es muy necesaria si se quieren articular pactos y alianzas sin las cuales no será posible presentar alternativa a la derecha

-¿Hay que dejar a un lado la beligerancia con Podemos?

Si, a ese partido, pero también con Compromís, con las mareas o con determinados partidos con perfil nacionalista en determinadas comunidades, pero con connotaciones de izquierdas. Con todos ellos hay que afinar esos mecanismos para el entendimiento posible. Una actitud de apertura y diálogo también exigible al resto de fuerzas políticas. No se puede seguir pensando que todo se va a resolver con mayorías absolutas o invocando sin más que se es el partido de gobierno. Hay que tender puentes y no sembrar obstáculos que hagan imposibles esos pactos de izquierda.

Gustavo García

Periodista adicto a los pasillos del Congreso de los Diputados y a algún cafetillo y pincho de tortilla en la Cafetería de la Cámara baja entre comparecencia y comparecencia. Los gin-tonics los dejo para los diputados... PSOE, PP, IU, UPyD, Podemos, nada se me escapa. Tampoco le hago ascos a la política local y, en especial, a lo referente a la Comunidad de Madrid, que siempre da mucho juego: Esperanza Aguirre, Ignacio González, Tomás Gómez,... Al pie del cañón en ElBoletin.com desde 2007.

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