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EEUU versus Arabia Saudí: La revolución del ‘fracking’ hunde el precio del petróleo

Petróleo
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El boom del petróleo no convencional en EEUU erosiona la posición dominante de los países de la OPEP, que se resisten a reducir el bombeo para sacar del mercado al ‘shale oil’ estadounidense.
El precio del petróleo se ha desinflado hasta niveles no vistos en los últimos cuatro años. El barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, ha pasado de costar 115 dólares a mediados de junio a los 86 dólares en los que cotiza ahora, rondando mínimos de cuatro años. La caída es extensible también West Texas, la variedad de referencia para EEUU, que ronda los 81 dólares.

El motivo hay que buscarlo mucho más allá de los síntomas de debilidad de la economía y tiene que ver con un cambio de fuerzas en el escenario geopolítico mundial: el fuerte incremento de la producción de petróleo de esquisto en EEUU, que ha erosionado la posición dominante de los países de la OPEP.

Esta misma semana, Abdalla Salem el-Badri, el líder de esta organización, aseguró en declaraciones al diario The Wall Street Journal que no cree que haya un recorte en la producción pese a la caída de los precios. ¿El motivo? Sacar del mercado al petróleo no convencional que se extrae con técnicas costosas como el ‘fracking’.

El mercado está pendiente de la decisión que adopte la organización con sede en Viena el próximo 27 de noviembre, pero las afirmaciones de El-Badri rebajan las expectativas, ya de por sí bajas, de que la OPEP vaya a inclinarse por un recorte en el bombeo de petróleo

La postura de la OPEP tiene su lógica. Los precios altos pueden ser positivos a corto plazo al aumentar los ingresos pero también alientan la entrada de competidores y moderan la demanda. Por el contrario, si permite que los precios sigan cayendo, puede poner en jaque a sus rivales y obligarlos a bajar el ritmo de producción por los mayores costes. De hecho, El-Bradi cree que si los precios actuales se mantienen, la mitad de la producción estadounidense no convencional será poco rentable y las empresas dejarán de extraerlo.

El boom del petróleo de esquisto en EEUU ha disparado la producción de la primera economía del mundo. En la segunda semana de octubre, produjo un 8,95 millones de barriles al día, el mayor volumen desde junio de 1985 y algunos analistas esperan incluso que el año que viene supere su máximo histórico registrado en 1970. Las ventas de esta materia prima alcanzaron su récord (las más altas de toda la serie histórica que arranca en febrero de 1991), mientras que las importaciones son ahora la mitad que las de hace 10 años.

Pero ahora algunos expertos han comenzado a poner en duda la viabilidad del ‘shale’ estadounidense. La aparente inclinación de Arabia Saudí -que bombea alrededor de un tercio del petróleo de la OPEP- a permitir que los precios bajen para dañar a sus competidores va a poner a prueba el apoyo de los mercados de capital a los productores de EEUU.

La firma de consultoría Wood Mackenzie estima que la mayor parte de la producción estadounidense alcanzará el límite de rentabilidad en 75 dólares, según recogía recientemente el diario Financial Times. Si los precios siguen cayendo crecerá la presión sobre la industria.

Pero no todos comparten esta visión. Marianne Kah, economista jefe de ConocoPhillips , asegura que los precios deberían caer a 50 dólares el barril para dañar realmente la producción de petróleo en las cuencas de esquisto en EEUU.

Los derivados financieros, claves en el auge del ‘shale’

Muchos productores utilizan derivados para protegerse contra el riesgo de la caída de precios. Pioneer Natural Resources anunció en agosto en había comprado opciones para vender 54.000 barriles de petróleo por día en 2016 –aproximadamente el 65% de su producción en 2014- con un precio suelo promedio de 85,83 dólares por barril.

El uso de futuros y swaps hicieron posible el auge del ‘shale’ estadounidense, debido a que las empresas más pequeñas que encabezaron la revolución fueron capaces de asegurarse financiación solo porque se habían cubierto contra el riesgo del precio de los productos básicos.

Sin embargo, la venta de petróleo a esos precios significaría ingresos aún más bajos que a los vigentes a principios de este año, y las empresas no están cubiertas para siempre. Si la caída de los precios continúa por más de un año, entonces la situación empeorará.

Mientras tanto, los especuladores han elevado sus apuestas bajistas sobre el ‘oro negro’. El mes pasado, los hedge funds redujeron sus posiciones largas en el West Texas un 4,8%, según los datos de la Commodity Futures Trading Commission de EEUU. Al mismo tiempo las posiciones cortas subieron casi un 8%. Estos dos factores probablemente también jugaron un papel en la aceleración de la caída de precios en las últimas semanas.
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