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 | | | Mercados | | Las apuestas especulativas, principales víctimas de la avería de la Bolsa española | | | J.M. Del Puerto | | Los inversores con gusto por las apuestas al más breve plazo fueron los grandes perjudicados por el fallo técnico que ayer lunes mantuvo la Bolsa española suspendida de cotización durante casi cinco horas. La gran mayoría de las cotizadas se inclinaron por los avances en la vuelta a la normalidad del parqué, frustrando el festín que la volatilidad de primera hora auguraba para los más especulativos, han asegurado varios operadores del mercado a EL BOLETÍN.
Las operaciones automáticas de alta frecuencia -conocidas como HFT por las siglas en inglés de ‘high frequency trading’-, fueron por tanto las grandes perdedoras de la sesión de ayer, mientras que los inversores más medioplacistas pudieron beneficiarse por segunda sesión consecutiva de la revalorización generalizada de las cotizadas en Madrid. En estas apuestas a más a corto plazo, la desaparición casi total de la volatilidad de primera hora en la vuelta a normal negociación del parqué aguó el que se perfilaba como un importante festín para este tipo de inversores, al menos en lo que se refería a la primera parte de la sesión.
En estos movimientos de HFT la mano humana tan solo interviene para fijar precios de compra y venta automáticos que se repiten a lo largo de toda una sesión incluso en espacios de tiempo que no llegan ni al segundo. Así, las sesiones de marcada tendencia en un sentido u otro de la gráfica, como ocurrió ayer, suelen ser poco favorables para este brevísimo plazo especulativo.
Sin embargo, el volumen de negocio global en el parqué madrileño, a pesar de las casi cinco horas de inactividad, se mantuvo dentro de su media para estas alturas del año. Cabe recordar que en agosto, mes estival por excelencia, la negociación se reduce de forma drástica debido a las vacaciones que brókeres e inversores se toman por estos días y la ausencia de noticias empresariales que suele acompañar también estos días. En las compañías que componen el Ibex 35, ayer lunes cambiaron de manos casi 228 millones de títulos, cifra que incluso superó la alcanzada el primero de agosto, cuando solo se negociaron 164,4 millones de títulos en las grandes de la Bolsa española.
A este respecto, varios gestores de carteras consultados por este portal consideran que el parón sin precedentes del parqué no pasará una gran factura a Bolsas y Mercados Españoles (BME), su gestor, cuyo atractivo inversor depende en gran medida de los volúmenes de negocio que cosechan cada mes los mercados que opera. Unos mercados que, además, ahora se encuentran restringidos en cierto modo por la prohibición de formular posiciones cortas -otro de los mecanismos más usados por los especuladores- sobre todas las cotizadas españolas.
No obstante, los analistas y gestores sí tienen una pero para BME: la falta de información puntual sobre el problema. El gestor de la Bolsa española se limitó a señalar pasado el medio día -y la contratación no se reanudó hasta poco antes de las tres de la tarde- que el parón lo habían causado problemas técnicos que se estaban intentando resolver en el menor tiempo posible. Algo que, señalan, de haber ocurrido en medio de una sesión con tendencia bajista -más aún en otro mes del año más activo- hubiera minado aún más la ya débil confianza del mercado en la marca España para desembocar en un brusco desplome de cotizadas e índices.
Fallos dentro de lo habitual
En cualquier caso, los brókeres de la Bolsa de Madrid dan un voto favorable a BME al señalar que su plataforma, recientemente remodelada para precisamente dar más margen de maniobra a las apuestas de HFT, es una de las que menos problemas ha presentado en los últimos tiempos. Tan solo es destacable un incidente, técnico también, que retrasó el 25 de julio de 2011 la apertura del parqué en una hora.
Antes, en mayo de 2010, el S&P 500 tuvo que ser paralizado apenas una hora antes del cierre de sesión debido a que un error humano introdujo una serie de órdenes equivocadas que desencadenó un desplome del 8% para el mayor índice de Wall Street. El incidente, que fue bautizado como ‘flash crash’ supuso pérdidas de 4.100 millones de dólares en el mercado de futuros para su creador involuntario. La otra gran referencia de las finanzas que es la City londinense también atravesó su propia jornada negra cuando en abril de 2000 tuvo que permanecer cerrada casi toda la sesión por un colapso técnico provocado por la revisión de algunos de sus sistemas informáticos.
En otro orden de factores, ya más allá de lo puramente técnico, Wall Street permaneció cerrado a cal y canto durante cuatro días tras los atentados islamistas del del 11-S en Nueva York el año 2001. Seis años después, las bolsas de El Cairo y Alejandría, en Egipto, tuvieron que paralizar su negociación debido a la ruptura de sus cables de conexión con Europa, lo que imposibilitó la normal transmisión de datos y órdenes hacia las dos plazas norteafricanas. | | | | 07-08-2012 • 17:07 |
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