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| | Economía | | Por desgracia, aún no se ha acabado la emoción con Bankia | | | E.B. | | Casi 24 horas después de que se anunciase la nacionalización parcial de Bankia, el Estado aún no ha explicado cuál será la participación accionarial que tendrá en el Banco Financiero y de Ahorro (BFA), la matriz, cuando los 4.465 millones de euros del FROB I se conviertan en capital. Pero, algo es seguro: Si no se toma el 100%, el saneamiento no podrá hacerse.
A primera hora de la mañana, en todos los medios de comunicación se daba por hecho que el Estado era el nuevo dueño de BFA. Las cajas propietarias no pintaban nada y estaban en trance de desaparecer, al no conservar ni siquiera el 25% de la entidad nacionalizada. Pero después esa certeza se disolvió.
En algunos medios se matizaba y se decía que un ‘tasador’ independiente iba a encargarse de determinar el porcentaje que finalmente le correspondería al Estado en la matriz de Bankia. “¿Independiente?”, la propia palabra dejaba perplejos a los más veteranos del mundo financiero español que empezaban a no entender nada.
Por si faltaban elementos para emocionarse, poco después el conseller de Economía de la Generalitar valenciana ponía los puntos sobre las íes. Según su versión, ni el PP "ha nacionalizado nada” ni BFA es Bankia". Buch ha afirmado esto en las Cortes valencianas al responder a un diputado a quién le ha contado además que BFA tiene el 45% de Bankia, por lo que no controla la entidad. Según él, la controlan los propietarios del 55%. Es decir los accionistas.
Por no controlar, el Estado ni controlaría BFA, según Buchs Al menos no en solitario. Va a ser un socio, lo mismo que Bancaja y Caja Madrid que seguirán siendo socios del BFA. O sea que Buchs da por hecho que las cajas que constituyeron BFA tendrán más del 25% del capital de esta entidad. Puesto que es la única forma de que sigan siendo cajas y no se conviertan en fundaciones, según una Ley que aprobó el nuevo Gobierno en diciembre de 2011.
Buch habla con conocimiento de causa. La información que proporciona procede del Ministerio de Economía y del Banco de España, a donde ha llamado para enterarse. ¿Estará en lo cierto? Si fuera así, empezaría a haber unas cuantas dudas sobre la viabilidad real del proyecto que tiene que pilotar el nuevo presidentes de BFA y Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.
Un plan que se supone habría negociado con Luis de Guindos, el ministro de Economía, el mismo hombre que la semana pasada aseguró una vez más que no se iba a ‘utilizar dinero público’ para sanear la banca.
A falta de mayores aclaraciones, de momento, lo que se plantea vuelve a tener una carencia evidente. Estamos ante un artificio contable, no hay dinero nuevo. Y sin capital fresco, el saneamiento resulta imposible.
No es este el único problema señalado por los expertos consultados por EL BOLETIN, sobre lo conocido hasta ahora sobre el plan de reflotamiento de Bankia. Para empezar no se han seguido los protocolos que existen a la hora de realizar este tipo de actuaciones, cuando en una sociedad mercantil los pasivos superan a los activos, como sucede ahora en BFA.
La fórmula debe incluir una reducción del capital a cero, tras la cual los socios que estén en condiciones de hacerlo tendrán que proceder a reponerlo. Si sólo uno de ellos, en este caso el Estado, tiene capacidad de hacerlo es a él a quien corresponde el 100% de la propiedad.
Además, en este tipo de operaciones es fundamental saber desde el principio lo que se va a hacer. Y la ejecución debe ser rápida. Lo normal es actuar un viernes tras el cierre de los mercados y con la cotización suspendida, de tal modo que durante el fin de semana se completen todas las operaciones financieras necesarias para dotar de arquitectura legal a la operación.
De ese modo, cuando las acciones vuelvan a cotizar al siguiente lunes, los daños para los inversores serán mínimos.
| | | | 10-05-2012 • 20:37 |
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