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Noviembre de
2003
La Constitución
de la concordia
Por
Carmen Quintanilla,
Diputada del Grupo Popular y Presidenta nacional de AFAMMERE
Fue el 6 de diciembre
de 1978 cuando los españoles dijeron sí al
texto definitivo de la Constitución. Su aprobación se
produjo a través de un referéndum y de eso hace ya 25
años. Esta frase, que puede aparecer entre las líneas
de cualquier libro de Historia, refleja un momento en el que los españoles
cambiamos el rumbo de España hacia la igualdad, la tolerancia,
la justicia, la libertad, la seguridad y la consolidación del
Estado de Derecho y de las Autonomías.
Veinticinco años son toda una vida para muchos españoles
que nacieron en 1978 o en años posteriores. Ellos sólo
conocen un Estado democrático que protege a todos los españoles
en el ejercicio de sus derechos, respetando su cultura, sus tradiciones,
sus lenguas y sus instituciones.
Pero este país que hemos construido los españoles no siempre
ha sido así. Gracias a los dirigentes del momento y a S.M. el
Rey don Juan Carlos, que supieron plasmar el sentir popular en una transición
democrática y de acuerdo con todos, hoy vivimos en una sociedad
tolerante y avanzada, una de las más importantes de la Unión
Europea.
Los españoles siempre hemos mostrado un talante especial para
garantizar la convivencia democrática. No podemos olvidar que
la primera gran Constitución europea fue la promulgada en Cádiz
en 1812. Desde entonces hasta ahora, tenemos que reconocer que la pluralidad
de España se apoya en el pilar de la Constitución aprobada
por todos los ciudadanos hace 25 años.
Vemos el fruto de aquel consenso donde el sí a la
Democracia y a la Constitución ha sido el artífice del
formidable proceso de modernización económica, social
y política de nuestro país.
Nuestra Constitución ha cumplido 25 años y podemos considerar
que, pasada su adolescencia, es una constitución adulta y responsable,
y es el centro de la convivencia y prosperidad para las generaciones
futuras.
Podemos sentirnos orgullosos como españoles porque, en su momento,
supimos decir sí y abrir la puerta que nos condujo
fielmente a una España democrática e igualitaria. Pasamos
de un régimen autoritario a un sistema democrático y además
fue un momento de reconciliación entre todos los españoles
donde supieron superar litigios históricos en pro de un futuro
comprometido con nosotros mismos y del que hoy seguimos siendo partícipes.
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