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Noviembre de
2003
Petróleo:
Economía política
Por
Isaac Martín,
Economista del Estado
En un año
en el que los pronósticos económicos se han mostrado tan
fugaces como errados, los determinantes del precio del barril de crudo
han estado mucho más vinculados a la oferta que a la demanda.
Los problemas sindicales en Nigeria, la inestabilidad política
en Venezuela y los vaivenes de la guerra y posguerra iraquí han
influido decisivamente en las expectativas de los agentes. Así,
a pesar de la falta de una perspectiva sólida de reactivación
de la economía mundial, el petróleo ha cotizado en niveles
muy próximos a los precios del año 2000, último
ejercicio netamente expansivo del presente ciclo.
Junto a los anteriores influjos del rabioso corto plazo, otras circunstancias
también políticas pero de efecto más duradero,
han ofrecido un importante suelo a los precios. A la renacida fortaleza
de la OPEP, se han sumado condicionantes medioambientales tales como
las mayores exigencias de seguridad a los barcos que transportan hidrocarburos
o el endurecimiento de los estándares de contaminación,
que han reducido la oferta efectiva de petróleo y sus derivados
.
En EE.UU, primer mercado del planeta, otra decisión política
-la elevación de los niveles objetivos de la Reserva Estratégica
de Petróleo- ha contribuido a exacerbar la obsesión de
los operadores del mercado por los inventarios norteamericanos y a generar
repuntes en los precios que por su carácter reiterado y difícilmente
predecible en el tiempo han sesgado al alza las cotizaciones en los
mercados de futuros.
En definitiva, este año, en el casi ignorado trigésimo
aniversario de la crisis de 1973, la política ha mantenido su
primacía sobre la economía en el mercado internacional
del petróleo.
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