Noviembre de 2003

El precio de los activos inmobiliarios

Por Ramón Forcada,
Director de Análisis de Bankinter

Suena raro. Históricamente el precio de los activos (inmuebles, bonos, acciones...) ha sido resultado del ciclo en que la economía se encontraba, y no a la inversa. Sin embargo, para salir de esta recesión (¿?) son necesarias soluciones imaginativas y las cosas pueden resultar al revés. Hasta ahora se han utilizado las herramientas clásicas: política presupuestaria (más gasto público), fiscal (bajadas de impuestos) y monetaria (tipos de interés por los suelos).

A pesar de todo, la economía no se despereza, aunque ya comienza a proporcionar síntomas esperanzadores. A estas alturas uno no puede creer que existe una solución única para resolver la situación, pero sí parece razonable pensar que puede existir algún factor clave sin el cual la recuperación no es posible y que, por tanto, es conveniente cuidarlo con particular mimo. Probablemente el mantenimiento de los precios de los activos inmobiliarios, lo que de alguna manera implica también a las rentabilidades de los bonos a largo, sea la clave para consolidar los indicios de la recuperación económica.

¿Cómo conseguir esto? Básicamente manteniendo los tipos de interés “allá abajo”, donde están ahora, durante bastante más tiempo del que se piensa, mientras se persigue una inflación reducida pero razonable. Al fin y al cabo, lo fundamental es mantener unos tipos de interés reales tan negativos como sea posible para penalizar la liquidez, incentivar la inversión y mantener altos - pero pagables - los precios de los inmuebles. Esto no garantiza la recuperación, pero si uno lo analiza fríamente las bolsas vienen descontando de alguna manera una apuesta de este tipo. Sin tener argumentos suficientemente sólidos, vienen actuando (subiendo) “por exclusión”. Es decir, con los precios de los activos inmobiliarios suficientemente altos y los diferenciales entre los bonos corporativos y los soberanos en mínimos históricos (rentabilidades), los flujos de fondos se han dirigido a la bolsa.

De momento, los resultados empresariales (S&P 500) del 3T’03 están superando las estimaciones por primera vez desde el 2T’00, lo que proporciona un cierto soporte al rally de las bolsas. ¿Está justificado el rally? Es posible que sí. Una de las diferencias que han caracterizado a este final de ciclo económico alcista (desde finales del 2000) ha sido la existencia de una fuerte liquidez, lo que junto a unos tipos de interés muy bajos ha ejercido una fuerte presión sobre los mercados, aunque ésta haya permanecido latente durante algunos periodos de tiempo. Ante esto, es oportuno hacerse una reflexión interesante: ¿Y si la clave de la recuperación residiera en el precio de los activos - inmobiliarios y bonos - y su influencia sobre la percepción de riqueza de los agentes económicos?

Probablemente sean las bolsas el mercado con mayor capacidad para influir sobre la percepción de riqueza; si su recuperación se produce de forma sostenida puede generar un “efecto arrastre” muy potente sobre los otros mercados de activos. Esto permitiría una estabilidad o incluso mejora de los precios de los activos y daría un soporte más sólido a la recuperación, vía consumo privado y finalmente mediante la inversión empresarial. Mientras los precios de los activos se mantengan o aumenten (asunto delicado para los activos inmobiliarios) no surgirán tensiones importantes, especialmente en un entorno de tipos de interés bajos. ¿Son conscientes de esto las autoridades económicas? No me cabe duda de que así es. Lo delicado es conseguirlo sin que algunos, como los inmobiliarios, suban más que la inflación... Simultáneamente hay que evitar cualquier reducción del valor de mercado de los inmuebles en manos de particulares, ya que tendría un efecto demoledor sobre el consumo privado y frustraría la recuperación.

¿Alguna conclusión? Sí. Los tipos de interés estarán más bajos y durante más tiempo de lo que la mayoría pensaba, de manera que la vivienda puede convertirse en una forma de ahorro y financiación de la vida familiar mucho más versátil de lo que lo ha sido hasta el 2002. ¡Bienvenidos a una nueva forma de pensar con respecto a la vivienda!

 

 

Edita: Asesores de Publicaciones