Noviembre de 2003

El sector bancario de adapta: Basilea II y normas IAS

Por Juan Basurto,
Asesor Financiero. Asociación Española de Banca (AEB)

El sector bancario español, lo mismo que el europeo y en cierto modo el mundial, está viviendo un proceso de adaptación -que aún continuará durante los próximos años- a un novedoso entorno regulatorio que está llamado a modificar sus usos y costumbres, e incluso sus formas de gestionar, en dos aspectos que tienen una singular importancia para las entidades: el de las exigencias de capital que emanan del nuevo Acuerdo de Basilea, por cuanto fijará los recursos propios mínimos necesarios para operar prudentemente como banco, y el relativo a la adaptación de las normas internacionales de contabilidad (IAS), cruciales puesto que constituyen el lenguaje con el que transmitir a los mercados la situación patrimonial, los logros conseguidos, y las expectativas respecto a los resultados venideros.

El denominado Basilea II desarrolla unos esquemas que pretenden, por una parte, ser mucho más sensibles en la medición de los riesgos -sobre todo el de crédito- que asume una entidad en el desempeño de su actividad, pero también intenta incorporar unos incentivos que la estimulen a ir evolucionando hacia modelos más avanzados para la gestión de los mismos. Durante los meses de verano fueron cerniéndose sobre el nuevo Acuerdo serias amenazas que en algún momento llegaron a introducir dudas sobre su continuidad. Afortunadamente el Comité de Supervisión Bancaria, conducido con sabiduría por el gobernador del Banco de España, ha sido capaz de volver a encarrilarlo con razonables perspectivas de finalización exitosa a mediados de 2004. En cualquier caso, el esfuerzo de introspección a que ha obligado su elaboración a los profesionales del manejo de los riesgos bancarios durante los pasados cinco años, y los avances logrados, han merecido por sí solos la pena.

Por su parte, la introducción de unas normas contables comunes para todos los grupos europeos cotizados busca la armonización y la comparabilidad de sus estados financieros consolidados. Se trata de algo ya anunciado desde tiempo atrás, pero lo cierto es que se nos está viniendo a todos encima no sin cierta impresión de falta de previsión, y no precisamente del lado de las empresas. Hoy es el día, a poco más de un año de su introducción oficial, en que aún no se han aceptado dos de ellas (IAS 32 y 39, sobre instrumentos financieros) por hallarse sujetas a fuerte debate, estando algunas otras relevantes en proceso de revisión. Y ello, tratándose de estándares en muchos casos radicalmente diferentes de los actuales, que llegarán en ocasiones a condicionar ciertos criterios de la gestión corporativa, y que en el caso de los bancos presentan puntos de contacto aunque no de convergencia con determinadas exigencias de Basilea II, tiene agobiado a más de uno. Queda, en definitiva, bastante trabajo por hacer en los próximos meses. n

 

 

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