Noviembre de 2003

El ‘elegido’ prepara el asalto a la cima del poder

Rajoy ganó la carrera sucesoria y se convierte en el nuevo líder del PP

No hay biografías sobre Mariano Rajoy. El ungido por Aznar prefiere que no se sepan demasiadas cosas de su vida, conocidas sólo por un reducido círculo de amistades. Ahora, Rajoy prepara el asalto a la cima del poder.

Mariano Rajoy Brey fue, finalmente, el ganador de la carrera sucesoria. Esta llegada a la meta ha sido la de un corredor de fondo que ha avanzado por la pista de manera firme y sostenida hasta hacerse con la victoria. Aunque era uno de los grandes favoritos, su designación provocó sorpresa. El 29 de agosto, tras el Consejo de Ministros, el PP convocó a los órganos de dirección de su partido para el lunes y el martes, 1 y 2 de septiembre, respectivamente, porque el presidente del Ejecutivo iba a desvelar el nombre de su sucesor. Las apuestas y quinielas de última hora se multiplicaron. Pero, José María Aznar, fiel a su estilo, desveló este nombre el sábado 30 de agosto al filo de las 15:00 horas, cuando comienzan los informativos de TVE y Antena 3.

Como era previsible, el partido respaldó, por unanimidad, la designación de Rajoy. Su sencillez, discreción y templanza son características que hacían pensar que otros candidatos más ‘arrolladores’, entre ellos Rodrigo Rato, alcanzarían antes que él la sucesión. El presidente ha recompensado, así, el trabajo y esfuerzo de uno de sus más leales compañeros de viaje, colaborador inseparable desde 1990, año de la refundación del partido.

Rajoy ha demostrado que ha sido un auténtico “todoterreno”, gran conocedor del funcionamiento de la política y del Gobierno, y capaz de salir airoso tras lidiar en las plazas más inhóspitas. Podría decirse que ha sido el bombero del Gobierno al que Aznar ha enviado a apagar los incendios más diversos en los cuatro ministerios que ha recorrido: los pactos con los nacionalistas; las reformas de la enseñanza, tras el conflicto en que se había embarcado Esperanza Aguirre; los retos del terrorismo y la inmigración, y ya como vicepresidente, coordinador político del Gobierno en el último tramo de esta legislatura.

Una política continuista. El nuevo líder del PP se comprometió, en su primera intervención como tal, a continuar la política de Aznar en economía, política antiterrorista, modelo de Estado y estrategia internacional. Pero, también señaló que hay que “avanzar” en política de inmigración y en seguridad ciudadana. Con esas bazas se medirá en marzo de 2004 con José Luis Rodríguez Zapatero.

Aznar aprovechó la salida de Rajoy del Gobierno para realizar una nueva remodelación, en la que fueron compensados Rodrigo Rato, Javier Arenas y Eduardo Zaplana. El ministro de Economía, el principal competidor de Rajoy en la sucesión, fue ascendido a vicepresidente primero; Arenas, que pasa Administraciones Públicas a Julia García-Valdecasas, ocupa la vicepresidencia segunda y sustituye a Rajoy en Presidencia; y el ministro de Trabajo compaginará su labor frente a este departamento con la Portavocía, cargo que también ocupaba el ya secretario general del PP. Así, Zaplana se hace con el control mediático. En su nombramiento han podido pesar distintos aspectos de su capacidad de diálogo, y, también, su amistad con Rajoy.

 

 

 

Edita: Asesores de Publicaciones