Noviembre de 2003

Ninguna fuerza tiene mayoría suficiente para gobernar en solitario

El fin del pujolismo da paso a una etapa de incertidumbre política en Cataluña

Las elecciones autonómicas han convertido la tarea de formar gobierno en Cataluña en un puzzle de difícil encaje. Nnguna formación tiene mayoría para gobernar en solitario, por lo que se ha abierto una nueva etapa política en la que los pactos serán la clave.

El fin del pujolismo no ha supuesto la derrota de CiU que ha superado al PSC en cuatro escaños, aunque ambos partidos han sufrido un fuerte descalabro electoral que, unido al fuerte ascenso de ERC, ha cambiado de arriba a abajo el panorama político catalán. Horas después del escrutinio comenzaron a barajarse las distintas alianzas para poner nombre al sucesor de Pujol.

De momento, nada está decidido. Las negociaciones no han hecho más que comenzar, ya que las formaciones tienen hasta el 15 de diciembre, plazo máximo previsto para celebrar el debate de investidura, para acabar con la incertidumbre. Varias son las fórmulas que se han puesto sobre la mesa: un pacto PSC-ERC-ICV; que Artur Mas llegue a un acuerdo con Josep Lluis Carod-Rovira o, incluso, una alianza entre CiU y los socialistas catalanes, lo que sacrficaría a Maragall. Además, el PP (que se ha visto relegado a cuarta fuerza en detrimento de Ezquerra, lo que le deja fuera de juego) propone a Mas gobernar en solitario para convocar elecciones anticipadas tras la generales de marzo.

La situación ha provocado una tormenta en el PSOE. Los barones están descontentos con la forma en que se han conducido las crisis de Madrid y Cataluña y no entienden cómo la tortilla, de cara a las generales, se puede haber dado la vuelta, poniendo en cuestión el liderazgo de Rodríguez Zapatero.

 

 

 

Edita: Asesores de Publicaciones