Noviembre de 2003

La Bolsa española encarrila un año positivo después de tres ejercicios malditos

El mercado de valores nacional encarrila el camino de la recuperación. La suavización de la crisis en Latinoamérica y el impulso de los mercados mundiales tras la guerra contra Irak hicieron que la renta variable esquivara la incertidumbre macroeconómica de su entorno.

Pese a la recuperación, el año no ha sido fácil para los mercados. Los inversores no han logrado despegarse de diversas incertidumbres que han hecho incómodo el avance de la renta variable. De hecho, el año comenzó, tras un leve rebote alcista, con descensos derivados de una de las incertidumbres que pesaban desde los últimos meses de 2002: una nueva edición de la Guerra del Golfo en Irak. Los preparativos de la guerra no gustaron a los inversores y aún más difícil de digerir fue la escalada del precio del petróleo.

El mercado consideró que, con el definitivo estallido de la guerra, se acababa la zozobra en torno a las tensiones geopolíticas. Sin embargo, durante este primer tercio del año, el Ibex-35 llegó a situarse a sólo 200 puntos de los mínimos de los últimos cinco años. Tras tres semanas de lucha armada, el mercado español inició una notable racha alcista, impulsado por la recuperación de las principales bolsas mundiales, al calor de los comentarios que apuntaban a una recuperación poco menos que inmediata de la economía de EEUU tras el derrocamiento del régimen de Sadam.

El Ibex-35 recuperó algo más de un 16% y aún añadiría dos meses más en positivo, los siempre complicados julio y agosto. A mitad del año, el Ibex-35 presentaba revalorizaciones superiores al 20% desde que se inició el ejercicio. Además del fin de la guerra y la consiguiente caída del precio del crudo, los inversores tenían otros motivos para confiar en la Bolsa española. De entre ellos sobresalió la recuperación experimentada por Latinoamérica durante este año, en especial Brasil y Argentina, países en los que las principales compañía cotizadas españolas (Telefónica, los dos grandes bancos, Endesa y Repsol-YPF) cuentan con numerosos intereses.

Pese a estas circunstancias, los avances de la Bolsa española no han podido seguir el ritmo de los principales índices de Wall Street. El mercado se ha visto negativamente sorprendido por la evolución de las economías de su entorno, que no logran despegar ni tampoco muestran síntomas de recuperación. La economía de EEUU presenta mejor cara, pero tampoco ha llegado la recuperación que presagiaban los más optimistas cuando finalizó la guerra contra Irak.

Con este panorama encaraba el mercado la recta final del año, que suele traer sorpresas agradables a los inversores. Por el momento, la Bolsa española se aproxima al último mes del ejercicio cerca de sus máximos anuales, aunque a la hora de conquistarlos aún puede comprobarse que la confianza de los inversores no termina de reponerse y que, hoy en día, las cautelas están presentes en la mayoría de estrategias.

 

 

Edita: Asesores de Publicaciones