Año I - Madrid, Sábado 31 de Julio de 2010

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DIEGO CARCEDO
    I     En la Diana     I     Cuentos que cuentan
 
La crisis de agosto
DIEGO CARCEDO
Agosto llega con calor y ganas de descanso. Quien más quien menos aspira, en el peor de los casos, en el caso de tener que quedarse por aquí, a disfrutar una ciudad sin atascos ni colas. Pero eso en esta ocasión mucho me temo que no va a responder a los cánones tradicionales.

Muchos madrileños, por hablar de lo que tenemos más cerca, aseguran que este año, las vacaciones serán en casita, con algún paseo al parque y unas horas de sol si acaso en la terraza para coger color. La crisis no invita a consumir gasolina por esas carreteras de Dios ni a dejarse la pasta en cañitas frías en el ‘chiringuito’ de la playa. Las cosas están muy achuchadas y hasta empiezan a resurgir de nuevo los botijos como herramienta barata para matar la sed.

Para todos están achuchadas. Quienes más lo están notando son los cantantes y grupos musicales cuyos contratos han caído en picado lo mismo que los cachés que un tiempo atrás pagaban los ayuntamientos y comisiones de fiestas sin rechistar por sus actuaciones. Eso era antes, ahora los ayuntamientos no tienen un duro y además de regatear y regatear, después demoran lo que no está escrito para abonar la cuenta. Las fiestas de ciudades y pueblos están más apagadas, las cafeterías menos concurridas y los restaurantes vacíos.

En Madrid son muchos los restauradores y cantineros que este verano no se tomarán vacaciones. No está la cosa para echar la persiana e irse a sestear al campo. Hay que aguantar al pie de las barras con la confianza de que entre algún cliente cuya factura ayude a pagar los gastos generales del establecimiento, que esos nunca cierran con la canícula. Septiembre, que está a la vuelta de la esquina, pinta mal y quien más quien menos quiere tomar previsiones para enfrentarlo con los menores agobios posibles.


Las pensiones pagarán el ajuste de la riqueza financiera
E.B.
Si algo parece haber quedado claro, dos años después del estallido de la crisis bancaria que ha sobrecogido al mundo, es que el dinero de los apuntes contables y la riqueza real no eran coincidentes. Había un desfase, un agujero que es necesario tapar, como sea. Algunos expertos han detectado que la pérdida de patrimonio experimentada por los fondos de pensiones de capitalización privada en todo el mundo, casi un 30%, de promedio, es una buena medida aproximada de las dimensiones del desastre.

Es tiempo de ‘corralitos’ encubiertos. En todo el universo conocido. Sí las bolsas mundiales consiguieran subir un 8% de promedio anual, como sucedía antes de que se iniciara este siglo, el patrimonio de los fondos tardaría unos cuatro años en recuperar el contorno previo a la hecatombe. Y, de momento, la tendencia alcista no se ha consolidado. Hace falta que los partícipes dejen el dinero quieto durante una larga temporada para que los números recuperen su antiguo fulgor. Por lo menos un lustro. Y la única forma de establecer esa estrategia es retrasar la edad de jubilación de todos, algo que también justifica la demografía, en todo caso.
     
Cuentos que cuentan
E.B.
> El Comité de Supervisores de Basilea ha revelado los nombres elegidos por las entidades que han entrado en procesos de fusión, y que hasta ahora guardaban como oro en paño. Entre ellos, destaca Júpiter, el elegido para la fusión fría de Caja Madrid y Bancaja. El nombre del primero de los dioses romanos es toda una declaración de intenciones para la que se convertirá en la mayor caja de ahorros de España.

> El Congreso de los Diputados se ‘acomoda’ ante las citas decisivas que se avecinan en los próximos meses y que decidirán el devenir del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como el Debate sobre el estado de la Nación o la tramitación de los presupuestos. La Cámara alta está inmersa en la adjudicación de nuevas sillas y mesas con las que los diputados se preparen mejor y más cómodos a estas citas.

> La victoria de la selección en la semifinal ante Alemania ha hecho que la clase política catalana se ponga a temblar. La exaltación del orgullo patrio nunca visto antes en las calles de España con lluvia de banderas incluida preocupa y mucho. Los líderes catalanes temen que la manifestación del sábado en defensa del Estatut fracase ante este fenómeno que está moviendo masas.


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