Soros: a los gurús también se les pasa el arroz

En plena campaña de promoción de su último libro, el célebre ex especulador y actual filántropo George Soros, que se hizo rico y famoso con la demolición del Sistema Monetario Europeo (SME), un antecedente del euro, sigue con su cantinela. Con un análisis erróneo que parece demostrar que la vejez no perdona a nadie.

En su versión de la crisis, el problema es que Alemania no se porta como un país líder y socorre a los periféricos, pero estos son responsables de sus problemas por haberse metido en una moneda única sin tener el control de su banco central.

Ya se sabe. Si uno tiene moneda propia, jamás quebrará, porque su Banco Central hará lo que haga falta. De modo que la soberanía monetaria no debe cederse. El problema para Soros, aunque no parece tenerlo en cuenta, es que la libra esterlina, la moneda que le permitió poner en solfa los inicios prehistóricos del euro, sigue viva y bien, pero su sola existencia no parece  haber salvado a Reino Unido de la quema.

 

 

Madrid, Atenas y la delegada del Gobierno

La delegada del Gobierno de Madrid, Cristina Cifuentes, parece buscar con denuedo su sitio en la historia de España. Y puede que este a punto de encontrarlo aunque no es fácil que los estudiantes del futuro se muestren muy benevolentes con ella. Esta curranta del orden público es, según parece, adicta a la firmeza y tan valiente que está dispuesta a cargar con cualquier acusación de amparar la brutalidad policial que pueda presentársele.
Es una mujer con una misión. Evitar que Madrid se parezca a Atenas. Y para conseguirlo empleará contra las protestas toda la contundencia necesaria. O eso dicen por ahí que dijo en una entrevista concedida a Es. Radio, el chiringuito en el que sobreviven algunos ‘showman’ de gran interés como Federico Jiménez Losantos, Luis Herrero o César Vidal, tipos tan duros como la Cifuentes y capaces de aplaudir esa idea de sacar las porras a la calle a la primera de cambio.
Lo malo es que Cifuentes ha empezado con mal pie, porque para todos los medios internacionales Madrid ya es Atenas gracias a su estrategia. La foto de la manifestante con la cara ensangrentada tras la carga policial en los prolegómenos de la protesta minera ha dado la vuelta al mundo. Y deja muy poco lugar a la imaginación.
Además se equívoca Cifuentes tanto como, salvando la distancia porque la rubia y pizpireta gendarme madrileña es laica y sentimental, se equivocaron algunos reyezuelos de los países árabes que quisieron terminar con las protestas de aquella primavera democrático a base de porras y pistolas.
No lo consiguieron a pesar de recoger una buena cosecha de heridos y muertos correspondiente al odio que habían sembrado. Y tampoco lo conseguirá ella porque las protestas van a brotar por doquier.
Esto sólo acaba de empezar y la delegada va a necesitar algo muy distinto a la mano dura para evitar que en la capital de España ocurra algo que sí, que definitivamente, haga que ella pase a la historia. Aunque lo lamentaría. Y mucho.

El Gobierno y sus ‘premios’ para los presuntos delincuentes

Hay quien lo dice alto y claro por las mejores mesas y manteles de Madrid, pero elude que sus palabras le sean atribuidas con nombre y apellidos en la prensa. Tiran la piedra y esconden la mano, pero dejan caer que este gobierno premia a quienes se saltan la ley a la torera y castiga a los buenos ciudadanos.

Todo por esa extraña mezcla de amnistía fiscal para todos, sin importar de donde venga el dinero mientras el fisco ingrese un 10% con la legalización de las urbanizaciones a las que les esperaba la piqueta como resultado del incumplimiento de las leyes de los promotores inmobiliarios que las mandaron construir.

Esta es una de esas ‘cosas que a Rajoy no le gusta hacer’, pero que, insisten esos comentaristas maledicentes y siempre decididos a escurrir el bulto, sí que le va a venir de perlas a mucho votante, simpatizante y ¿financiador? del Partido Popular. Por no señalar a un par de altos cargos que pasaban por ahí.

Total, que con la ansiedad de conseguir que la recaudación aumente más el problema que las promociones irregulares se conviertan en lastres todavía más pesados en los balances enladrillados de algunas cajas, el Gobierno parece dispuesto a levantar un monumento a los seguidores españoles de Al Capone. O por lo menos esto cuentan esos comentaristas cobardes que tanto abundan últimamente por la Villa y Corte.