Los autores, si así lo deciden, tienen derecho a cobrar por sus obras y yo, como consumidora, debería tener la obligación de pagarlas. Estoy convencida de esto. Así que me dispongo a encontrar en Internet una plataforma de contenido de pago donde pueda ver la última temporada de Fringe, de la que soy fan.
Haciendo un ‘google’ rápido veo que hace poco más de medio año Yelmo presentó Youzee, una plataforma de ‘video bajo demanda’ que quiere liderar este mercado en España, según sus fundadores. Primero consulto los precios (que estoy dispuesta a pagar, pero tampoco a que me cueste un riñón): los estrenos pueden oscilar entre los 1,99 y los 4,99 euros, mientras que la suscripción al catálogo cuesta 6,99 euros al mes. Hasta aquí bien (la cuenta premiun de Spotify vale 9,99 euros mensuales).
El problema viene después. ¿Dónde está Fringe?, ¿No está Fringe?????? Pues no. No está. El catálogo de esta web está formado por 62 títulos. Hay éxitos recientes como ‘Misfits’, ‘The walking dead’ o ‘Sherlock; también clásicos como ‘El Quijote’ o ‘El Camino’… pero de Fringe nada de nada. Así que habrá que seguir buscando.
Antes de seguir navegando por Internet, recuerdo que había oído hablar de Netflix. Dicen que es una de las opciones más completas por su catálogo, sus características multiplataforma y su precio (parecidos a los anteriores). Pero lo mismo me da porque aún no está disponible en España. Así, que también lo tacho de la lista.
Probaré suerte con Wuaki.tv, que según he visto tiene un catálogo de más de 1.000 películas, así que en cuestión de series no estará nada mal. En el buscador de la web tecleo ‘Fringe’ y ¡aparece!… pero nueva decepción. Sólo están disponibles las tres primeras temporadas y a mí la que me interesa es la cuarta. Además, el precio me echa un poco para atrás: 29,99 euros por el pase completo de temporada (comprar los CD con su cajita y todo en El Corte Inglés solo cuesta 10 euros más).
Sigo buscando y encuentro Cineclick, pero lo descarto rápidamente porque no ofrecen series, solo películas, unas 700, por una suscripción mensual de 9,95 euros o alquilar títulos desde 0,99 euros.
La verdad, ya estoy empezando a aburrirme… Incluso me dan ganas de saltarme mi buen propósito y acceder a una web ilegal. Pero lo intentaré un poco más.
Indagando encuentro Filmin. Se trata de un servicio español especializado en cine clásico, independiente y de series. A primera vista parece que además de ofrecer estrenos y películas populares, también hay títulos algo más retirados del circuito popular. No es el caso de Fringe, que tiene millones de seguidores solo en EEUU, pero como hasta ahora no he tenido suerte pruebo a ver… Nada. Nueva frustración. No aparece. Y otro chasco me encuentro con Voddler, una web para ver contenidos de forma legal y en ‘streaming’, donde al parecer hay 280 series, pero nada de Fringe. Ya no me sorprende, claro.
No dudo que si siguiera buscando encontraría finalmente una plataforma que pudiera satisfacer mi deseo. Pero empiezo a creer que es como buscar una aguja en un pajar. No merece la pena y llego a una conclusión: las plataformas de contenidos online de pago aún dejan mucho que desear, pese a que este mercado tiene un potencial enorme. Así que, por favor, señores de las majors de Hollywood… ¡dejadme pagar!